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sábado, 7 de mayo de 2016

La semaine des quatre jeudis - Balthus (Balthasar Klossowski de Rola)







Cuenta Balthus en sus "Memorias" que: "Pintar es partir de una cosa desconocida, que se muestra casi milagrosamente. Consiste en manifestar lo invisible, una aventura fatal pero de resultado incierto, un verdadero "misterio" en el sentido medieval de la palabra"

Realmente, toda la pintura de Balthus está impregnada de ese "misterio" que él cita y en algunas de sus obras, como en la que hoy visitamos, no podemos evitar sentirnos espectadores de un momento crítico, de algo que está pasando y que nos involucra en ese resultado incierto a punto de suceder.

"La semaine des quatre jeudis" fue pintada en 1949 en el estudio que Balthus ocupaba en la Cour de Rohan, en París, y forma parte de una serie de siete cuadros con una escena similar y que fueron pintados a lo largo del periodo de posguerra comprendido entre 1948 y 1952. En todos ellos aparece una adolescente en una postura entre indolente y forzada, recostada en un sillón colocado a la izquierda de la escena que es iluminada por la luz que penetra por una ventana situada en el otro extremo del cuadro. La adolescente, a excepción de este cuadro y un primer estudio sobre "La semaine des quatre jeudis" aparece en todos ellos desnuda aportando esa carga erótica habitual en gran parte de la obra de Balthus.

Si se observan los diferentes cuadros que componen la serie se comprueba como la escena que se desarrolla en la habitación va cambiando a lo largo de los años y así, se puede ver como en el "Etude pour La semaine des quatre jeudis" pintado un año antes, en 1948, aparece un niño arrodillado y mirando por la ventana que es sustituido por la niña que aparece en la versión de 1949. También la caja que, en esta versión, descansa  cerrada sobre el aparador de la habitación aparece abierta en la versión anterior. El niño nunca volverá a aparecer y será nuevamente una niña mirando por la ventana la que aparece en "Nu avec chat", también pintada en 1949 y una extraña figura entre niña y enana será la que descorre las cortinas de la ventana en "La Chambre" (The Room), la última y gigantesca obra de la serie así como, la más impactante. 

También, en todas estas obras citadas, aparece un gato, - los famosos gatos baltusianos - unas veces observando, con ese aire casi maligno, la escena y otras, dejándose acariciar por esa adolescente a la que solo él puede contemplar en su indolente somnolencia.

El título de "La semaine des quatre jeudis" que traducido literalmente sería "La semana de los cuatro jueves" parece que se refiere a una tradición escolar francesa en la que los estudiantes no tienen clase los jueves por la tarde por lo que una irreal semana de cuatro jueves sería una maravillosa semana llena de tardes de indolencia y ensoñación, algo que Balthus parece querer trasmitir en esta serie aparte de esos elementos misteriosos que va incorporando o desechando y que conforman el misterioso escenario de la obra final.

La adolescente que posó para esta obra y para el resto de la serie fue Laurence Bataille, la hija del escritor y pensador francés, Georges Bataille y de la actriz Silvia Maklés. Balthus conocería seguramente a Laurence cuando su amigo Georges Bataille, ya divorciado de Silvia que le había abandonado para casarse con el psicoanalista Jacques Lacan, pasó el invierno de 1944 alojado en el estudio  de Balthus. Unos años después, en 1947, durante unas vacaciones de Balthus en el sur de Francia en las  que coincidiría nuevamente con Georges Batalle y su hija Laurence, por esas fechas una adolescente de 16 años, el pintor, separado recientemente de su mujer, Antonieta de Watteville,  propondría retratarla y Laurence, pronto se convertiría en su musa y amante hasta principios de los 50 en que le abandonaría marchándose con una compañía de teatro. Con los años se convertiría en una importante psicoanalista muriendo joven, en 1986, con solo 56 años.

Según cuenta Sabine Rewald, una experta en la obra de Balthus, el pintor hizo innumerables dibujos de la figura de Laurence en complicadas poses como las que aparece en las obras citadas, posados que llegaban a durar hasta cinco horas en esas incómodas posturas como aún recordaba Laurence treinta años más tarde.

Laurence sería sustituida a su marcha por Frederique Tison, una sobrina de Balthus, que marcharía a vivir con él, con tan solo quince años, a su nueva morada ubicada en un viejo palacio de Chassy y donde sería su modelo y su amante durante casi 10 años, hasta 1962. Pero, esa es otra historia.

"La semaine des quatre jeudis" se conserva en el Frances Lehman Loeb Art Center - Vassar College. Es procedente de una donación de la colección de Katherine Sanford quién lo compró en 1952 a la Galería de Pierre Matisse.  



viernes, 4 de febrero de 2011

Passage du Commerce Saint-André - Balthus (Balthasar Klossowski de Rola)


La escena reflejada en el lienzo tiene lugar en una calle del barrio de Saint Germain des Prés cerca de la Cour de Rohan donde Balthus tenía su estudio en la época en que comenzó este cuadro.

La imagen que Balthus nos ofrece en este cuadro es la de una serie de personajes de diferentes edades que circulan por este pasaje, permanecen indiferentes o bien, miran al espectador.

Todos los cuadros de Balthus son enigmáticos, cargados de simbolismos y por tanto, difíciles de descifrar pero, casi se puede aventurar que el lienzo representa una alegoría a las edades del hombre, la transición de la niñez a la vejez en un solo instante.

En esa transición instantánea plasmada en la imagen asistimos a la pérdida de la inocencia de esa niña que juega con la muñeca para convertirse en esa ya casi mujer que observa con cara de interrogación el mundo que la rodea.

Prácticamente toda la obra de Balthus tiene un referente al despertar de la sexualidad en las adolescentes y él mismo decía que, su obra, estaba cargada de símbolos eróticos girando en torno a esas adolescentes. Balthus utiliza la sexualidad para escapar de la soledad existencial que parece existir en el mundo que las rodea.

Un cuadro difícil de leer y que trae a la memoria a Giorgio de Chirico cuando decía que la finalidad de la pintura no debe consistir solamente en reproducir más o menos fielmente lo que ya se puede ver en la naturaleza sino sobre todo "mostrar lo que no puede ser visto".

De este cuadro, Balthus realizó un estudio previo en 1950 comenzándo el lienzo en 1952 y dejándolo parado en 1953 al marcharse de París e instalarse en el "chateau" de Chassy para terminarlo posteriormente en 1954.

El cuadro es de propiedad particular.