martes, 27 de septiembre de 2011

Acts of Mercy; Orphans II - Frederick Cayley Robinson


Frederick Cayley Robinson (1862-1927) fue un pintor inglés nacido en el distrito de Brentford, (Londres), enclave perteneciente a lo que antes era el antiguo condado de Middlesex.

Su obra, no demasiado conocida, recoge influencias de Fra Angélico, Puvis de Chavannes y principalmente de la Hermandad Prerrafaelita a través del pintor Edward Burne-Jones. Sus primeras obras estuvieron dedicadas al mar y a la luz de las zonas costeras y fueron pintadas en un barco en el que estuvo viviendo y navegando a finales de la década de 1880. Se movería después por Europa, estudiando durante tres años en París y después en Florencia y Cornualles para establecerse finalmente en Londres donde pasaría a formar parte de la Real Sociedad de Artistas Británicos y del nuevo Club Inglés de Arte en 1912. La pintura de Frederick Cayley lleva una fuerte carga simbolista, incluidas sus obras dedicadas al mar y se le ha llegado a considerar como uno de los primeros padres del realismo inglés.

El cuadro que hoy traemos a este blog fue pintado por Cayley para decorar el viejo Hospital de Middlesex (Londres) junto con otros tres grandes cuadros comisionados todos ellos en 1910 por Sir Edmund Davis, un rico australiano asentado en Londres, dueño de una serie de compañias mineras establecidas en medio mundo, coleccionista enamorado de los prerrafelitas y un mecenas de los pintores ingleses de principios del siglo XX.

El viejo Hospital de Middlesex (Londres) se construyó en 1745 con el fin de prestar tratamiento médico a los pobres a través de fondos de suscripciones públicas y al que más tarde se le añadiría un ala para maternidad, funcionando posteriormente también como lugar de cobertura hospitalaria a pacientes huérfanos. Más recientemente se convertiría en hospital-centro de enseñanza médica universitaria.

Los cuatro cuadros pintados por Frederic Cayley, dos con motivos referentes a la orfandad y otros dos en los que se toca el tema de la atención a los heridos en la 1ª Guerra Mundial, se colgaron hacia 1915 en las paredes de este hospital, justo en el vestíbulo del mismo, quedando como un símbolo y homenaje a las personas e instituciones que a través de su desinteresada aportación y trabajo ayudaban a todos esos seres dolientes o afligidos que Cayley retrata en estos cuadros.

Este "Orphans II" es un cuadro en el que se refleja la tremenda soledad y la tristeza de un grupo de niñas huérfanas, tal vez acogidas en uno de estos centros, mientras reciben su diario desayuno.

La mirada de una de ellas hacia el espectador parece romper la sensación de incomunicación que existe en el grupo, e intenta trasmitir a través de la seriedad de su rostro el vacío que inunda el que debería ser su bello mundo de la adolescencia. La lámpara, tal vez innecesaria a juzgar por la luz que comienza a colarse por el pequeño ventanal, pone ese toque de misterio y de dramatismo casi teatral al que tan aficionados eran los prerafaelitas.

El Hospital de Middlesex sufrió una serie de reformas y restructuraciones cerrándose en diciembre de 2005. El edificio principal fue demolido en la primavera de 2008. Antes de la demolición del hospital, este cuadro y el "Orphan I" fueron comprados por la Wellcome Trust - fundación destinada a la investigación biomédica - colocándolos en la entrada de su Wellcome Library que es parte de la Wellcome Collection en Euston Road, junto al University College Hospital.

En octubre del año pasado, este lienzo y sus tres compañeros, fueron prestados a la National Gallery para una exposición que tuvo gran éxito al recordar a este gran pintor inglés, poco menos que desaparecido, y a todos los que contribuyeron de alguna manera en aquellas maravillosas Obras de Caridad.

Se puede ver un magnífico video relativo a esta exposición en la página de la BBC pulsando aquí



viernes, 23 de septiembre de 2011

D'où venons-nous ? Que sommes-nous ? Où allons-nous ? - Paul Gauguin


El pasado 15 de junio el eminente físico John Ellis, uno de los sabios que trabajan en el CERN de Ginebra, en el Gran Colisionador de Hadrones a la búsqueda de nuestros orígenes, impartía en Grenoble una magnifica conferencia (ver vídeo) con el título "Un universo de partículas: Respuesta a las preguntas de Gauguin"

Han pasado más de cien años desde que Paul Gauguin plantease sus preguntas: ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿A dónde vamos? pero, todavía, John Ellis no puede dar respuesta a las mismas, al menos a todas. Tal vez, cuando aparezca esa llamada "Particula Divina" que se busca con ilusión en ese gigantesco acelerador de particulas de Ginebra, el ser humano tenga la respuesta a esas cuestiones que Gauguin rotulaba hace más de cien años en la esquina izquierda de este gigantesco cuadro que él mismo consideró como su testamento artístico.

En 1895 Paul Gauguin había regresado por segunda vez a Papeete, la capital de Tahití, después de haber pasado una temporada en París y de hacer una visita en Copenhague a su primera mujer la danesa Mette Sophie para iniciar los trámites de separación. Su salud era cada vez más delicada resintiéndose de una fractura mal curada producida el año anterior durante una pelea en un bar de Concarneau, de una enfermedad de la piel, de problemas cardiovasculares y de una sífilis contraída poco antes de volver a la Polinesia. A sus dolencias había que unir la mala situación económica en la que se encontraba debido al fracaso de las ventas de su pintura por lo que, la llegada en la primavera de 1897 de la noticia de la muerte de su hija de 21 años, Aline, le llevó primero a la depresión y después a la desesperación llegando a afirmar: "Mi hija ha muerto. Ya no quiero a Dios."

Inicia en diciembre de ese mismo año y sumergido en esa tremenda desesperación, el que quiere que sea su testamento artístico antes de suicidarse, decisión que ha tomado y que confesará meses después en una carta dirigida a su amigo Daniel de Monfreid. En esa misma carta, el describe este cuadro y el significado de los personajes y elementos que integran el mismo y que personifican la vida, el drama, las dudas existenciales y tal vez la esperanza de un más allá, cuestiones que acosan en aquellos momentos de forma brutal a Gauguin.

Según Gauguin, y de acuerdo a lo que también le explica en 1901 a Charles Morice - uno de sus primeros biógrafos - sobre la génesis de su cuadro, este debe leerse de derechas a izquierda pues de esa forma está representada la evolución de la vida: "....la composition qui se lit de droite à gauche, de la naissance à la mort."

Así, en el extremo derecho, un niño recién nacido duerme al lado de tres jóvenes indígenas simbolizando el origen del ser humano y la etapa de la juventud. A sus espaldas, dos misteriosos personajes vestidos de color púrpura y situados detrás del arbol de la ciencia - según indica el propio Gauguin- parecen conversar, tal vez, sobre los misterios de la vida mientras cerca de ellos, una mujer sentada levanta un brazo y les observa tal vez sorprendida al ver a esos extraños personajes deliberando sobre sus propios destinos y poniendo una nota de preocupación en el entorno paradisíaco.

En el centro del cuadro una figura andrógina - ¿Quienes somos? - coge un fruto del arbol de la ciencia, simbolo del pecado original y del mundo de los adultos. Sentado en el suelo y rodeado de gatos y de una cabra un niño come otro fruto.

Cerrando el ciclo de la vida y de la muerte una vieja, casi una momia, parece taparse los oídos para no escuchar ya la tentación al pecado proveniente de las vanas palabras del pájaro blanco situado a su lado: "Junto a la muerte de una vieja, un pájaro extraño y estúpido lleva todo a su final". Es la muerte pero también el renacer pues la mujer situada al lado de la vieja y apoyada en un brazo es Vairaumati, la que según la leyenda mahorie engendró al primero de los "arioi", una sociedad privilegiada dedicada al amor y a la guerra que luego sería divinizada. 

Dominando el paisaje idílico al fondo del cual se divisa el mar, el ídolo - el simbolo del Creador o del Más Alla - contempla el ciclo desde su pedestal añadiendo al cuadro ese sentimiento religioso de Gauguin que le inducirá a colocar en sus obras a muchos de los dioses de la cultura mahorie, como hace con la diosa Hina, la diosa de la luna y a la que representará en sus cuadros "Mata Mua", "Hina Maruru" y "Mahana no Atua", con Oro el dios del sol y con Tangaroa, el Creador.

Gauguin pintó febrilmente este cuadro durante diciembre de 1897 y enero de 1898 y una vez terminado intentó suicidarse como se había propuesto antes de comenzar su obra: "J'y ai mis là, avant de mourir, toute mon énergie, une telle passion douloureuse dans des circonstances terrible et une vision tellement nette, sans correction, que le hâtif disparaît et que la vie surgit". Una alta dosis del mismo medicamento que el usaba para sus problemas de piel será la que ingerirá con el fin de matarse, pero, será su estómago el que rechace esa dosis mortal y provoque el vómito salvando a Gauguin de esa muerte deseada.

Paul Gauguin moriría unos años después, en 1903, víctima de un ataque cardíaco.

Esta obra maestra, que hace pensar a los necios y a los sabios acerca de las cuestiones fundamentales de la existencia del ser humano se conserva en el Museum of Fine Arts de Boston.

Pulsa aquí si quieres ver un agradable vídeo sobre parte de la obra pictórica de Paul Gauguin.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Kalitkás (Mujer con una jaula) - József Rippl-Rónai



En el mismo lugar donde antes se alzaba el palacio real entre cuyas paredes paseaba durante sus estancias en Budapest la anoréxica y amargada Emperatriz de Austria y Reina Consorte de Hungría, Isabel de Wittelsbach, conocida familiarmente como "Sisi", se ubica la Magyar Nemzeti Galeria (la Galería Nacional Húngara).

En la segunda planta de este gran museo y flanqueada por obras de otros dos grandes pintores del movimiento de Secesión húngaro como son Janos Vaszary y Lajos Gulacsy se encuentra esta famosa obra de Rippl-Rónai, reproducida en casi todas las guías de turismo sobre Budapest y en la que aparece una mujer en una habitación en penumbra sosteniendo entre sus manos una jaula en cuyo interior se encuentra un pajarillo, seguramente un canario, que parece mantener la mirada con la de su amorosa carcelera.

El lienzo, de gran tamaño y debilmente iluminado por los focos instalados en la sala, pone de manifiesto y aumenta la negrura base del cuadro perteneciente a la primera época de lo que se definió como el periodo o la “edad oscura” del Art Nouveau. Tan solo, como si de una figura espectral se tratara, destacan las blanquísimas manos así como el rostro de la mujer que parecen iluminados por una luz cenital o exterior al ambiente lo que provoca en el espectador la inevitable concentración en esas partes del cuerpo de la mujer y en el pajarillo que tambien resulta iluminado consiguiendo que el decorado auxiliar consistente en un oscuro y azulado sofá y una olvidada silla pasen totalmente desapercibidos.

La esbeltez de la mujer y en particular la espiritualidad de la escena contrasta con el pesado ropaje que arrastra por el suelo y que parece tirar de la protagonista hacia atrás poniendo en peligro el punto de equilibrio en que parece encontrarse la jaula suavemente sostenida, casi acariciada por las blancas manos de la mujer.

Del cuadro se ha dicho que tiene una alta carga erótica al provocar que las manos y la cara se conviertan casi en objetos del deseo y también que esta imagen representa el descubrimiento del mundo de los sentidos (Jozsef Vadas) pero, lo evidente es que es un cuadro que atrae y del que cuesta apartar la mirada ante la misteriosa imagen que nos presenta. En el museo donde se expone, allí en la colina de Buda, un pequeño banco de dos plazas situado enfrente de él permite sentarse y contemplar con detenimiento esas largas y blancas manos y ese perfil de mujer que observa entre cabizbaja y enigmática a su resignado prisionero.

Esta obra fue pintada en París en 1892 en el periodo que el pintor húngaro Rippl -Rónai József pasó en Francia después de sus años de aprendizaje en Munich y es su obra más importante junto con su “Mujer con vestido de lunares blancos” (Nö feher pettyes ruhában) también pintada en 1892.

martes, 26 de julio de 2011

Benefits Supervisor Sleeping - Lucian Freud


El pasado 21 de julio moría en Londres a los ochenta y ocho años de edad el pintor alemán Lucian Freud.

Nieto de Sigmund Freud, era el pintor vivo más cotizado del planeta siendo gracias a su actividad pictórica, solo interrumpida por la muerte, un pintor multimillonario cuya herencia se disputarán sus numerosos hijos reconocidos y seguramente los no reconocidos, los cuales se estima que superan a los primeros.

Considerado el mejor pintor realista de la segunda mitad del siglo XX, es famoso por sus desnudos en los que, al igual que en los de su amigo Francis Bacon, la carne desborda el lienzo y parece ofertarse como género de carnicería con la diferencia de que, el carnicero Bacon nos ofrece una carne púrpura, sangrante y como diseccionada tras una autopsia y Lucian Freud nos la muestra cicatrizada, casi en proceso de regeneración o de crecimiento en placas.

Hombre apasionado, entregado a su arte y a lo que la vida le ofreciese, participó de esta con su tremenda vitalidad, la misma que se refleja en sus cuadros. La bebida, el juego, las mujeres y la pintura fueron sus grandes pasiones a lo largo de su vida siendo la pintura la que realmente mantendría con la misma intensidad hasta el final.

"Benefits Supervisor Sleeping" fue pintado en 1995 y es tal vez su obra más famosa debido a que en una subasta de Christie’s celebrada en el 2008 en Nueva York esta obra alcanzó la cifra de 33,6 millones de dólares, cifra récord para una obra de un artista vivo.

En este cuadro se ve a una gruesa mujer llamada Sue Tilley que dormita acostada sobre un destartalado sofá de flores que parece contener a duras penas la carne desbordante que mana de su vientre y de sus pechos. Su brazo izquierdo aferrado al respaldo del sofá acrecienta esa sensación de inestabilidad produciendo una especie de intranquilidad en el espectador que presagia la inminente caída de la durmiente. 

Sue Tilley era, cuando Lucian Freud la pintó, una joven trabajadora empleada en el Departamento de Trabajo y Pensiones inglés en el West End de Londres que alternaba sus jornadas de trabajo con la diversión y la música que le ofrecían las noches de "Taboo" la famosa discoteca de Leicester Square. Allí había conocido en la década de los ochenta a Leigh Bowery un artista australiano y personaje destacado como cantante, modelo, diseñador excentrico, animador y relaciones públicas del club e individuo que se codeaba con personajes del mundo de la moda y el arte de la talla de John Galiano, Alexander Mc Quenn, Boy George y el propio Lucian Freud el cual le retrataría en una serie de desnudos entre los años 80 y 90.

Fue el propio Leigh Bowery, conocedor de los gustos de Lucian Freud por las formas rotundas, el que le presentó a Sue Tilley proponiéndole el pintor que posase para él. Sue Tilley fue modelo de Freud durante más de cuatro años en la década de los noventa quedando inmortalizada en varios retratos. En el que hoy vemos, la propia Sue cuenta que posó durante nueve meses en agotadoras sesiones diarias, varias veces a la semana. Como toda la obra de Freud la gestación fue lenta, rascando lo pintado y volviendo a repintar, añadiendo carne a la carne en una especie de proceso progresivo de trasplantes realizados a base de golpe de espátula.

Cuando en el 2008 el cuadro fué adquirido en la subasta de Christie’s por el magnate ruso Roman Abramovic, Sue comentó en una entrevista de la BBC que: "Yo nunca imaginé que un día uno de mis cuadros sería el más caro del mundo pero se ha convertido en una especie de imagen icónica. Es muy emocionante y como yo no tengo hijos es maravilloso pensar que un poco de mí va a durar para siempre".

Con motivo de la muerte de Freud, Sue decía hace unos días en otra entrevista de la BBC que "Aunque no éramos grandes amigos y no nos habíamos visto desde hace mucho tiempo, me siento como si una parte de mi vida se haya ido con él."

Sue, sigue trabajando en Londres como directora del Departamento de Trabajo y Pensiones y hace unos meses publicó una biografía de su amigo Leigh Bowery titulada "Leigh Bovery: la vida y obra de un icono".

Más obra de este pintor se puede ver en este video homenaje a Lucien Freud.

martes, 19 de julio de 2011

Agostina Segatori sentada en el Café du Tambourin - Vincent van Gogh


Vincent Van Gogh estuvo una temporada en París entre 1886 y principios de 1888 antes de marchar a Arlés donde pasaría prácticamente los dos últimos años de su vida.

Durante su estancia parisina, Vincent se alojó en el barrio de Montmartre, en un apartamento cercano al Boulevard de Clichy y que compartiría con su hermano Theo.

Allí, en el nº 62 del Boulevard de Clichy, existía un café-cabaret llamado el Café du Tambourin (El cafe de La Pandereta) regentado por una italiana llamada Agostina Segatori y que se convertiría en lugar de reunión de Vincent con los pintores que vivían en sus proximidades como eran Gauguin, Lautrec y Norbert Goeneutte y con otros tales como Paul Signac Émile Bernard, Pierre Seurat, Pisarro y Paul Cezanne.

Agostina Segatori había llegado a París en la década de los 60/70 de la mano del pintor Jean Baptiste Corot que la había descubierto como modelo durante un viaje suyo a Italia convirtiéndose poco después en modelo favorita de pintores como Jean-Léon Gérôme, Edouard Manet, Edgar Degas y Edouard Dantan entre otros. Con el dinero que fue ahorrando como modelo había abierto en 1885 un cabaret en la calle Richelieu para trasladarse ese mismo año al Boulevar de Clichy y abrir allí el Café du Tambourin.

El local, decorado con la ayuda de sus muchos amigos pintores como Gauguin, Goeneutte, Lautrec y Nemo que habían pintado las mesas y sillas diseñadas en forma de pandereta con hojas, flores y frutos se convirtió pronto en lugar de cita de la bohemia artística del barrio y al parecer, también, en el de gentes de los bajos fondos que utilizaban el local como centro de reunión para preparar sus fechorías y que arrojarían una mala reputación al local.

La Segatori y una joven camarera, ataviadas con trajes regionales de la Ciociaria, lugar del que era oriunda Agostina, recibían y atendían a sus clientes entre los que pronto figuraría como habitual Vincent Van Gogh y del que se sabe que llegó a tener una relación sentimental con La Segatori y también una relación de dependencia alimentaria pues su comida en el Tambourin quedó asegurada a cambio de un número de telas al mes que iban pasando a manos de Agostina.

El Tambourin también fue lugar de exposiciones. Van Gogh realizó una exposición colectiva en 1887 con Èmile Bernard, Paul Gauguin y Toulouse-Lautrec en dicho local pero la exposición fue un fracaso y además terminó con una reyerta en la que Vincent resultó herido por un individuo que se cree, era el nuevo amante de La Segatori y que supuso también el final de la breve relación sentimental entre ambos.

El local fue cerrado y embargado unos meses después y toda la produción pictórica colgada en sus paredes fue tasada junto con el resto del local a un precio ridículo.

Van Gogh pintó a Agostina Segatori en al menos dos ocasiones en 1877, una en el cuadro que hoy visitamos y en otro titulado "La italiana" en la que aparece sentada en una silla con dos claveles en una de sus manos y ataviada con su traje regional de La Ciociaria.

En el del Cafe du Tambourin, Agostina fuma sentada en una de las "mesas pandereta" del local mientras bebe su segunda cerveza a juzgar por el numero de platillos que hay debajo de la jarra. En la pared se adivinan unas estampas japonesas a las que tan aficionado era Van Gogh y de las que también se llegó a realizar una exposición en el Tambourin.

Agostina Segatori murió en 1910 en su casa de la Place du Tertre, en pleno Montmartre, llevándose con ella los secretos de su corta relación con aquel loco genial que fue Vincent Van Gogh.

Este cuadro se puede contemplar en el Van Gogh Museum de Amsterdam.

Más información sobre esta obra en este video.

viernes, 15 de julio de 2011

Retrato de Sonia Klamery - Hermenegildo Anglada-Camarasa


"Pavos reales azules, con su cola de fuego, legumbres líricas que herborizan entre los árboles, rosas blancas del tamaño de lo monstruoso y guirnaldas desconocidas como collares flojos en el cuerpo de la noche. La bella lleva el pelo en caracolillos sobre la frente, la ropa en una envoltura de objetos, miniaturas y colores, y ha hecho su hamaca de pájaros rayados y flores violeta. La bella lleva los hombros desnudos, los brazos y el torso blancos como la noche, tomados de luz de luna, y los ojos grandes, excesivos, ojos nocturnos que iluminan una nariz breve y una boca roja. La bella es Sonia de Klamery, condesa de Pradère".

Así describía este cuadro el ilustre Francisco Umbral, allá por el 2003, en uno de sus articulos literarios dedicados al pintor catalán Anglada-Camarasa.

¿Quién era esta bella de los hombros desnudos, a la que tan poéticamente describe Umbral.? 

No lo sé. Umbral no nos cuenta nada más sobre ella y yo no encontré más datos sobre su vida para poder incluirlos en esta entrada a excepción de que ostentaba el título de Condesa de Pradere y que Anglada Camarasa la pintó en al menos dos lienzos, en este y en otro en el que aparece de pie tocada con un mantón negro con flecos que la cubre desde la cabeza, estando situada también en un romántico jardín donde floridas enredaderas trepan por los árboles.

Seguramente, a Sonia Klamery la conocería en su época parisina, tal vez en su estudio de Montmartre, estudio que no abandonaría hasta 1914, un año después de pintado el cuadro que hoy comentamos.

Anglada Camarasa pasará por el impresionismo, el modernismo y el fauvismo y en este cuadro se nota fuertemente la influencia del movimiento de la Secesión Vienesa y en especial de Gustav Klimt del que fagocitará su colorista retrato de Adele Bloch-Bauer (ver aquí) en plena ebullición fauvista para trasladarlo a su Sonia de Klamery.

Anglada Camarasa fue el gran pintor olvidado. Instalado en su estudio de Pollensa desde 1914 se dedica a pintar paisajes y bodegones pasando la guerra civil española oculto en Monserrat y la Segunda Guerra Mundial en Pouges-les-Eaux (Francia) muriendo en 1959 en Pollensa.

La valía y el reconocimiento mundial de Anglada-Camarasa aumentan cada día que pasa poniendo de relieve su categoría como pintor. Su retrato de Sonia Klamery (echada), considerado una de sus mejores obras, se conserva en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. Desde las paredes de este museo, Sonia, vestida con su elegante y colorista traje largo y tocada con sus sensuales medias de seda y sus zapatos de tacón, nos mirará siempre seductoramente. Como escribía Umbral: "La condesa de Pradère puede dormir, blanca y hermosa, en su árbol de suaves collares naturales como en el seno de un árbol macho, intenso, que la protege y le da sombra de luna".

Puede ver más obra de Anglada-Camarasa en este vídeo.

viernes, 17 de junio de 2011

Pola Negri y Rodolfo Valentino - Federico Beltrán Massés



Federico Beltrán Massés (1885 – 1949) fue un gran pintor nacido en Cuba de padres españoles y que recogería en sus primeros años de aprendizaje en España las enseñanzas impartidas en Madrid y Barcelona por sus maestros Joaquín Sorolla y Antoni Cabo.

Considerado un pintor del periodo de transición entre el tardo simbolismo y el modernismo o Art decó bebió en las fuentes de sus coetáneos Zuloaga, Romero de Torres y Anglada Camarasa. De Zuloaga y Romero de Torres capta esa esencia de la España Negra y esas mujeres morenas con influencias goyescas a las que aportará su toque erótico desnudándolas y dejándolas solo con su mantilla y la peineta. Majas marquesas, majas malditas, majas lesbianas, majas de luto y majas con abanico, todas ellas con una fuerte carga de sensualidad, poblarán sus lienzos provocando la sorpresa y también la crítica en la sociedad decadente de principios de siglo.

Su paso por París y Londres donde conoce a simbolistas como RousseauWhistler son la antesala del éxito al triunfar espectacularmente en la Bienal de Venecia de 1920.

Afincado en París recorre el camino de la gloria exponiendo en Nueva York, Los Ángeles, Londres y recibe condecoraciones de medio mundo cultural: Invitado de honor de la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Francia (1921), miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1924), comisario de la Exposición Internacional de Bellas Artes de Burdeos (1928), miembro de honor de la Hispanic Society of América (1939), etc.

Los aristócratas, los papas, los reyes y los políticos de medio mundo se disputan el honor de ser retratados por Beltrán posando para él personajes como el Sha de Persia, el rey Alfonso XIII, Jorge VI, Humberto II de Italia, el papa Pío XII, Jorge II de Grecia, el Maharaja de Kapurtala y muchos más que añadir a una larga lista de famosos de la época en la que no faltarán los procedentes del mundo de la fiesta y el espectáculo que el reflejará a través de sus cuadros en los que el tema son esas fiestas, los bailes, el lujo, y el erotismo elegante y refinado.

Para él posarán las estrellas del cine, del Hollywood que se estába formando en aquellos años 20 dos de las cuales aparecen en este cuadro que hoy vemos: Rodolfo Valentino y Pola Negri

Rodolfo Pietro Filiberto Raffaello Guglielmi di Valentina más conocido como Rodolfo Valentino era un pobre emigrante italiano que había trabajado en Nueva York como friega platos y jardinero hasta que después de trasladarse a Hollywood había conseguido introducirse en el naciente mundo del cine en pequeños papeles secundarios. El éxito le llegaría en 1921 con su interpretación del papel de Julio en "Los Cuatro jinetes del Apocalipsis" y posteriormente con "La dama de la camelias". A raiz de estas películas su éxito sería imparable y su imagen llegaría a despertar grandes pasiones entre las mujeres y también entre el mundo homosexual masculino de aquellos años. Su muerte cuando solo contaba 31 años, debida a la perforación de una úlcera de estómago, produjo una gran convulsión entre todos aquellos que le amaban o le admiraban.

Entre ellos estaba una mujer llamada Pola Negri.

Pola Negri, era una actriz polaca que había tenido la suerte de trabajar con éxito para el director alemán Ernst Lubitsch lo que le había reportado un jugoso contrato con Hollywood a donde marcharía. Allí conocería a Rodolfo Valentino después de terminado su anterior romance con Charlie Chaplin enamorándose ambos perdidamente.

Se cuenta que en el funeral de su amado, en 1926, se lanzó o se desmayó encima de su ataúd lo que no fue bien visto por la sociedad americana contribuyendo a su declive en el mundo de la cinematografía. Pola Negri volvió a Europa donde trabajó en algunas películas llegándose a comentar que era la actriz favorita de Adolf Hitler. En 1938 salió de Alemania donde las autoridades nazis la estaban empezando a colocar la etiqueta de ascendencia judía volviendo nuevamente a Estados Unidos donde residiría hasta su muerte, acaecida cuando contaba 93 años.

En este romántico cuadro de Beltrán Masses se les ve a ambos a la luz de la luna delante de lo que parece ser un embarcadero con una gran embarcación situada en él. Rodolfo Valentino, canta acompañado de una guitarra, mientras ella, elegantemente vestida, mira a ninguna parte.

Este cuadro, de propiedad particular, se puede contemplar estos días en el Museo Diocesano de Barcelona con motivo de la exposición que con el nombre de "Un pintor en la corte de Hollywood" se dedica a una parte de la obra de este gran pintor olvidado, Federico Beltrán Massés.

Más obra de este pintor se puede ver en este agradable video.

martes, 14 de junio de 2011

 Cléo de Merode - Giovanni Boldini


Giovanni Boldini (1842-1931) fue un pintor italiano que nacido en Ferrara marcha a Florencia para estudiar Bellas Artes en esta ciudad. Con apenas veintidós años ya se codea con la alta aristocracia florentina para la que realizará numerosos trabajos antes de viajar a París y a Londres donde conocerá a Manet, Sisley yDegas. En 1871 se establece ya definitivamente en París donde se especializará en el tema del retrato plasmando a la plural sociedad parisina de finales de siglo y comienzos del siglo XX, la sociedad del denominado periodo de "La Belle Epoque", período que se interrumpirá con el estallido de la I Guerra Mundial.

En ese periodo de "La Belle Epoque" parisina pinta este cuadro en el que retrata en 1901 a la famosa y bella bailarina Cléo de Merode.

Cléo de Merode tiene en esos momentos 26 años y su fama se ha extendido por toda Europa después de haber actuado ya en los principales escenarios como bailarina y dejado grabada su imagen de la que se llegó a considerar la mujer más bella del mundo, una imagen que recorrerá este en forma de tarjetas postales provocando la admiración y el deseo en los que las contemplan. Sus grandes ojos, su negro pelo siempre recogido atrás con un moño, su aire de chica buena, su fama de mujer deseada, forman parte del imaginario que circula en esas tarjetas postales.

Cléo de Merode, primer icono de la fotografía había sido ya fotografiada por esas fechas por Paul Nadar, Leopold Reutlinger y Henri-Pierre Oger convirtiéndola en un icono de la sensualidad.

A Cleo de Merode la retratarán también los pintores Edgar Degas, - muchas de sus bailarinas son ella - , Toulouse Lautrec, Boldini, Manuel Benedito, Francois Flameng, Georges Clarín y József Rippl-Ronai siendo también modelo de los escultores Alexandre Falguiére y Luis de Perinat.

Cleo de Merode no ha pasado a la historia como una gran bailarina, sino como una obra de arte en si misma, como la encarnación de la belleza femenina. Son muchos los hombres que la desearon, entre ellos el pintor Gustav Klimt, el escritor Marcel Proust, el arquitecto vienés Adolf Loos, el magnate Randolh Hearst y se dice que hasta el mismisimo Sha de Persia pero, solamente dos, según sus memorias plasmadas en el libro "Le ballet de ma vie", fueron sus amores, un conde que murió joven y el escultor y diplomático español Luis de Perinat.

Una historia le acompañó a lo largo de su vida y fue el pretendido romance con el rey Leopoldo II de Bélgica del que se dijo que estaba locamente enamorado de ella y con el que mantenía una relación en secreto que ella siempre negó. El chismorreo y la rumorología hicieron que se pusiera al rey Leopoldo el apodo de "Cleopold", y de ella se dijera que se peinaba siempre tapándose las orejas porque se las había cortado el rey por no amarle, bromas que provocaron que Cleo marchase indignada de París durante una larga temporada.

A pesar de la mala fama de cortesanas que acompañaba a las mujeres que actuaban como bailarinas en aquellos años, ella siempre mantuvo su imagen de mujer casta y jamás actuó ligera de ropa en ningún espectáculo. Era ya septuagenaria cuando ganó una demanda en 1950 contra la escritora Simone de Beauvoir que la había tachado de cortesana en su libro "Le deuxième sexe".

Todavía en 1964 se dejó fotografiar con 89 años por el fotográfo Cecil Beaton, exigiéndole antes coquetamente, que las fotos en las que no saliese favorecida se destruyesen. Murió dos años después en Biarritz.

Este cuadro, perteneciente a una colección particular, se puede ver estos días en la exposición que con el título de "Retratos de la Belle Epoque" se exhibe en el antiguo Convento del Carmen (Centro del Carmen) en Valencia, junto al retrato que le pintó el valenciano Manuel Benedito en 1910.

Más obra del pintor Giovanni Boldini se puede ver en este agradable vídeo y unas bellas imágenes de Cléo de Merode en este otro.

lunes, 13 de junio de 2011

Truman Capote - Andy Warhol


Escribía Julia Luzán hace ya algún tiempo que: "Warhol, más que pintar, maquilla. No pinta rostros sino que capta la imagen del personaje a través de las polaroids: Marilyn, Liz Taylor, Reagan, Jakie Kennedy y lo hace con la misma asepsia con la que pinta una lata de sopa. Es el distanciamiento absoluto".

Efectivamente, la obra de Warhol es fría, aséptica, sistemática, reiterativa y fabril y sin embargo ha pasado a la historia del siglo XX como la obra de un pintor destacado, cotizado y también, conocido popularmente.

Tal vez el secreto de Warhol estuvo en trasladar lo rutinario, lo popular, la política, el mundo rosa y el glamour a sus lienzos para que el espectador no tuviera que pensar demasiado en que es lo que se le ofrecía porque el producto era un producto conocido, un producto que entraba por los ojos.

En la década de los setenta se sentaron delante de su Polaroid cientos de clientes ricos y famosos. Personajes como Liza Minelli, Grace Jones, Mick Jagger,Yves Saint Laurent, Rudolf Nureyev, Dennis Hopper, Willi Brandt, David Hockney, Farah Dibah Pahlavi, Jane Fonda, Robert Mapplethorpe, Meryl Streep, Jerry Hall, Michael Jackson, Jean-Michel Basquiat, Keith Haring y muchos más, aguantaron horas de posado para las innumerables fotos que de cada personaje hacía Warhol. Después, cuando él había elegido la que más le gustaba, se la enseñaba al cliente y si a este también le gustaba la foto pasaba a su proceso de conversión al lienzo. Al maquillaje como diría Julia Luzán. Uno de estos personajes que posaron para Warhol fue el escritor Truman Capote.

Para Warhol, Truman Capote fue un ídolo desde su más temprana edad, exactamente desde el año 1948 en que procedente de Pittsburgh, su ciudad natal, y recién llegado a Nueva York en busca de trabajo, tuvo la ocasión de contemplar la foto de Capote tomada por Harold Halma que ilustraba la contraportada de su libro "Otras voces, otros ámbitos" lo que provocó que desde ese momento se propusiera conocerlo en persona. Contaba Capote que estuvo recibiendo cartas de Warhol casi a diario durante un año y que al salir de su domicilio raro era el día que no encontraba a aquel jovencito esperándole a la puerta de su casa con la intención de conseguir un autógrafo y una entrevista.

Cuatro años más tarde, Warhol presentaba su primera exposición individual en la galería Hugo de Nueva York con el título "Fifteen Drawings Based on the Writings of Truman Capote" (Quince dibujos basados en la obra de Truman Capote) que resultaría un éxito y a la que asistiría su gran ídolo y con el que entablaría una amistad que duraría toda la vida.

A lo largo de esa vida, ambos se buscarían para exhibirse y exhibir al otro en las grandes fiestas del todo Nueva York. Así, era fácil ver a Capote como un invitado de excepción en la inauguración del espectáculo lanzado por Warhol, su "Explodin Plastic" con el grupo "Velvet Underground" y el cantante "Nico" interpretando sus canciones sobre la heroína, los transexuales y el sadomasoquismo y a los pocos días ver a Warhol en compañía de Henry Geldzahler en la legendaria fiesta de etiqueta que organizaba Capote en el hotel Plaza, la "Black and White Ball", rodeados por personajes de la talla de Frank Sinatra, Mia Farrow, Sammy Davis Jr., Norman Mailer o Harper Lee.

Warhol fotografió a su amigo en numerosas ocasiones a lo largo de su vida y lo pintó otras tantas siendo uno de esos retratos portada de la revista "Interview", la revista fundada por el mismo Warhol.

El retrato de Truman Capote que hoy contemplamos es una de las muchas versiones en distintos tonos que realizó sobre la base de una foto polaroid que le tomó en 1979, y que nos muestra a un Capote que empezaba a reflejar ya en su rostro los efectos del alcohol y las drogas a las que se convertiría en asiduo en sus últimos años y que le añaden unos cuantos más a los solo 55 que tenía cuando Warhol le retrata. Atrás quedaban los años de fama y sus grandes éxitos como novelista con "Desayuno en Tiffany’s" y "A sangre fría". Este Capote es ya únicamente el alcohólico Capote de las noches de borrachera en la legendaria discoteca Studio 54, rodeado por sus amigos Warhol, Bianca Jagger, Elizabeth Taylor y muchos otros asiduos de las noches neoyorquinas de finales de los 70

martes, 7 de junio de 2011

Portrait of Lili Elbe - Gerda Wegener


Gerda Wegener, (1889-1940), fue una pintora danesa, hija de emigrantes franceses y que realizó sus estudios de Bellas Artes en la Escuela de Copenhague viajando después a Italia, Inglaterra y Francia donde fijaría su residencia en París en 1912.

Con ella se estableció también su marido, el también pintor danés, Einar Mogens Wegener, al que había conocido estudiando en Copenhague y con el que se había casado en 1904 y que es el aparece retratado en este cuadro.

Al parecer, a Einar que tenía un cuerpo muy femenino y hasta sus facciones eran suaves y agradables, siempre le había gustado vestirse con ropas de mujer y ya, la propia Gerda, había notado al poco de casarse la tendencia femenina de su marido. Se cuenta que con motivo de un retrato que estaba haciendo Gerda para una conocida actriz danesa llamada Anna Larse, esta le comunicó que no podría asistir durante unos días a las sesiones de posado por lo que Gerda utilizó a su marido como modelo femenino vistiéndole de mujer y de acuerdo a los consejos de la propia Anna Larse que ya le había indicado anteriormente que las  piernas de su marido eran francamente bonitas y podían sustituir las suyas en el posado.

Einar era una mujer metida en el cuerpo de un hombre y Gerda aceptó y comprendió su mundo interior animándole a que viviese como una mujer y convirtiéndole en su modelo habitual, una modelo que ilustraría las revistas de moda para las que ella trabajaba como ilustradora tales como la Vie Parisienne, Fantasio, Rire, o La Baïonnette. También en 1925 ilustró el libro del poeta y escritor francés Louis Perceau con doce acuarelas de alto contenido erótico cuyas serigrafías acompañaron a los 350 ejemplares que se editaron del libro. En casi todas estas acuarelas aparece una mujer de pelo oscuro cuyo modelo fue Einar.

La misma Gerda animó años más tarde a Einar a que se sometiese a una operación de cambio de sexo, ante las noticias que llegaban de Alemania relativas a las modernas teorías de la posibilidad de realizar ese tipo de intervenciónes y que abrían una esperanza de poder ser lo que el cuerpo le negaba y la mente le pedía. Así, en 1930, viajó a Berlín para someterse a una primera intervención en la que se le realizó una castración y una remodelación de sus organos genitales, siendo el primer ser humano que era sometido a una operación de cambio de sexo.

A raiz de aquella operación Einar adoptó el nombre de "Lili Elbe" y aunque, su matrimonio fue anulado por el Rey de Dinamarca debido a la conmoción pública creada por la noticia, ellos continuaron vivendo durante algún tiempo juntos hasta su separación motivada por la marcha de Gerda para casarse con un oficial italiano enamorado profundamente de ella.

Lili Elbe también se casaría después, al parecer con un médico, sometiéndose a otras cuatro durísimas operaciones más con la esperanza de poder llegar a cumplir su gran deseo que era el de ser madre y en las que le llegaron a transplantar unos ovarios y un útero. La quinta operación no la soportó y murió en 1931 a consecuencia del rechazo y las graves complicaciones sufridas.

Su vida relatada autobiograficamente por la propia Lili Elbe en su libro "Man into Woman" escrito en 1931, fue recogida y novelada en 2001 en otro libro del escritor David Ebershoff’s titulada "The Danish Girl", novela que servirá de base para el guión del proyecto puesto en marcha hace tiempo de llevar la vida de Lili Elbe al cine, papel que será interpretado por la actriz Nicole Kidman que hace ya varios años intenta producir esta película.

La obra de Gerda Wegener está muy desperdigada y en gran parte desaparecida. La obra que hoy vemos una acuarela sobre papel, pintada alrededor de 1925, pertenece a una colección privada.

sábado, 4 de junio de 2011

The singing butler - Jack Vettriano





Este pintor autodidacta, un escocés de 59 años y que no ha conseguido ser aceptado por la crítica de su Escocia natal, es una auténtica máquina de generar dinero a través de su obra y de las reproducciones de la misma, reproducciones que se pueden encontrar en decenas de objetos, desde separadores de libros, naipes o posavasos, superando a las de Monet, Van Gogh y hasta las de la propia "Mona Lisa".

Muchos críticos han dicho de Jack Vettriano que no sabe pintar, que su obra es repetitiva, limitada y sin alma o que es una copia de escenas del cine negro pero el caso es que su obra original se la quitan de las manos y eso que esta no baja de las seis cifras.

"The singing butler" (El mayordomo cantante), es una de sus primeras obras realizada en 1992, tal vez la más conocida, un lienzo que alcanzó en una subasta celebrada en 2004 la nada desdeñable cifra de 744.000 libras y de la que se venden todos los meses cientos de reproducciones en forma de litografías.

En el cuadro, una pareja vestida elegantemente baila sobre la arena de una playa mojada por la lluvia mientras una criada y el supuesto mayordomo, que no sabemos si es el que canta para que la pareja dance, se cubren o les cubren con unos grandes paraguas negros.

El cuadro, con un aire algo surrealista, tiene un cierto poder hipnotizador y los ojos del espectador no pueden evitar recorrer la escena de un lado al otro del cuadro, escena dominada por el rojo del vestido de la mujer y la luz que se cuela entre los nubarrones iluminando la arena de la playa y dando al conjunto un colorido que nos trae a la mente el recuerdo de la pintura de Edward Hopper.

En 2005, esta obra fue objeto de polémica pues se acusó a Vettriano de haber copiado las figuras que aparecen en su cuadro de un pequeño manual de pintura denominado "The Illustrator's Figure Reference Manual". Una de las modelos que posó para el citado manual es una tal Orla Brady, una actriz de teatro inglesa que se ganaba la vida en sus comienzos posando como modelo. Ella afirmó haber posado vestida con un traje de noche y también como una sirvienta cobrando 50 libras por su trabajo. El citado manual se había realizado como ayuda para pintores que no tenían medios para costearse modelos y eso mismo es lo que argumentó Vettriano quién en ningún momento desmintió haberse basado en dicho manual. Lo que si indicó Vettriano es que él pudo tomar las distintas figuras del manual pero la composición y la escena, que en  realidad eran lo que daba valor o diferenciaba al cuadro, eran suyas.

También en 1992 pintó Vettriano una segunda versión de este cuadro denominada "Dancer in Emerald" en la que no aparece la sirvienta y la bailarina lleva un vestido verde color esmeralda, de ahí el nombre del cuadro. Este lienzo, que él había vendido por esas fechas, tuvo ocasión de recomprarlo en el 2005 pagando una abultada cantidad por él, cosa que hizo, adornando este su estudio desde entonces.

Para saber más sobre Jack Vettriano se recomienda visitar su página web. También puede ver un magnifico video sobre su obra pulsando aquí.


viernes, 3 de junio de 2011

La Dama con l'ermellino - Leonardo da Vinci


El cuadro "La Dama del armiño", pintado entre 1488 a 1490, no fue atribuido a Leonardo da Vinci hasta finales del siglo XVIII, opinión que fue posteriormente confirmada con los modernos métodos de examen radiográficos.

Conocido el pintor se investigó quién podía ser la retratada llegándose a la conclusión de que debía de tratarse de una mujer que estuvo relacionada en esas fechas con la sede de los Sforza en Milán llamada Cecilia Gallerani.

Al parecer, Cecilia Gallerani, una bella y culta adolescente de poco más de diecisiete años cuando Leonardo la retrató, se había convertido en la amante secreta de Ludovico Sforza "El Moro", gobernador de Milán, a pesar de estar este prometido con otra bella y culta mujer llamada Beatrice d'Este. Ludovico acabaría casándose con esta última en 1491 después de haber dejado embarazada a Cecilia Gallerani la cual, pasaría a engrosar la larga lista de amantes de Ludovico entre las que estarían Lucrezia Crivelli y otra mujer de nombre desconocido denominada como "La Belle Ferroniére" y que en un principio se pensó que era la mujer retratada en "La Dama del armiño". Estas tres mujeres fueron inmortalizadas por Leonardo da Vinci, quién también pintaría a Beatrice d’Este, todas ellas por encargo de Ludovico Sforza.

"La Dama del armiño" inaugura la modernidad en el retrato del Renacimiento. La figura ya no está de perfil, ni mira estáticamente sino que está en movimiento, girándose hacia algo o alguien. Su rostro y el del animal miran casi en la misma dirección, como atraídos por algo, lo que confiere al cuadro una dinámica y pone de relieve que Leonardo da Vinci experimenta ya con la transmisión a su pintura de las sensaciones y la psicología del personaje.

Mucho se ha comentado acerca de si el animal que aparece en el cuadro es o no un armiño aunque se cree que el animal sería seguramente un hurón al ser este un animal más pacífico y fácil de mantener en los brazos de la modelo que un inquieto y agresivo armiño. El simbolismo del citado animal se cree que podría estar en lo que de blancura o pureza trasmite a su dueña o bien, simplemente, en una referencia al propio Ludovico que era miembro de la Orden del Armiño desde 1488.

El fondo del cuadro era primitivamente de un color azulado habiéndose oscurecido posteriormente y también parece que existía  una puerta o ventana que es la que daba la luminosidad al rostro de la modelo. Los estudios realizados han descubierto que se han realizado retoques posteriores en algunos dedos así como en los tonos del velo debajo de la barbilla. También la inscripción "LA BELLE FERONIERE" y la firma que aparecen en la esquina superior izquierda están hechas posiblemente por algún restaurador en el siglo XVIII.

Como dato curioso comentar que las huellas dactilares de Leonardo da Vinci aparecen en la cabeza del armiño y en la mejilla y la frente de la modelo lo que demuestra que Leonardo trabajó esas zonas con la punta de los dedos, cosa frecuente en él y que se aprecia en otros de sus trabajos.

El cuadro perteneciente a la Princes Czartoryski Foundation de Cracovia (Polonia) ha sufrido innumerables vicisitudes a lo largo de su historia. La pintura fue adquirida en Italia en 1798 por Adam Jerzy Czartoryski, uno de los miembros pertenecientes a una antigua e ilustrada familia polaca pasando a formar parte de la colección de la familia Czartoryski en 1800. Con motivo de la guerra entre Rusia y Polonia se consiguió llevar el cuadro entre otras obras a París donde estuvo en el Hotel Lambert. Posteriormente el cuadro volvió a Cracovia y al comienzo de la 2ª Guerra Mundial se escondió emparedado entre los muros de un castillo siendo encontrado por los nazis que invadieron Polonia en 1939 y mandado al museo del Kaiser Friedrich en Berlín. Hans Frank, general del gobierno de Polonia se lo llevó a su mansión en Baviera donde fue encontrado por los aliados al terminar la guerra . Por último, en 1946, el cuadro fue llevado de vuelta a Cracovia donde, después de la llegada del comunismo, la colección se convirtió en una sección del Museo Nacional. En 1991, después de los últimos cambios políticos, la Princes Czartoryski Foundation se estableció en el Museo Nacional de Cracovia, que es en la actualidad el encargado de la supervisión de las colecciones.

Este cuadro está de actualidad estos días con motivo de su venida a España para ser exhibido en el Palacio Real dentro de la exposición "Polonia, Tesoros y Colecciones Artísticas", organizada por Patrimonio Nacional, visitable desde hoy día 3 de junio hasta el 4 de septiembre. 

Un video acerca de la inauguración de dicha exposición se puede ver pulsando aquí.

martes, 31 de mayo de 2011

Les amants - René Magritte


Son varios los cuadros pintados por René Magritte en los que los personajes retratados aparecen con su rostro o todo su cuerpo tapado por una tela blanquecina o grisácea.

Este que hoy vemos es similar a otro realizado por Magritte en las mismas fechas y con el mismo título y en el que los misteriosos amantes, posan para el espectador con sus rostros también tapados en un lugar en el que, a diferencia de este, el fondo lo constituye un verde paisaje con el mar en el horizonte. Tampoco se desvela la identidad del personaje del cuadro titulado "La historia central", una mujer que con la cabeza cubierta con un paño, rodea con la mano su cuello como si estuviera sintiendo la falta de aire mientras, delante de ella, reposan sobre una mesa una tuba y un maletín. Igualmente, en el lienzo "La invención de la vida", una mujer nos observa situada en un sombrío paraje en el que se encuentra  a su lado otro ser cubierto totalmente con una túnica o sábana y que le da un aspecto de aparición fantasmal.

¿Qué nos quiere decir Magritte en estos cuadros y que es lo que representan esos rostros tapados, rostros que se besan sin besarse o que nos miran sin vernos o sin que nosotros los podamos identificar?

Muchas han sido las interpretaciones que se han dado y muchos los estudiosos que han analizado la obra de Magritte y posiblemente todas sus versiones sean meras conjeturas.

Michael Lloyd & Michael Desmond en su libro "European and American Paintings and Sculptures 1870-1970 in the Australian National Gallery" indican que el origen de estas imágenes puede ser atribuida a diversas fuentes en la imaginación de Magritte y una de ellas podría ser la fascinación que Magritte sentía por el misterioso personaje de la novela de Pierre Souvestre y Marcel Allain, "Fantomas", novela que el director del cine mudo francés, Louis Feuillade había llevado posteriormente al cine en forma de serie entre 1913 y 1914. "Fantomas", según Itzia Fernández Escareño "se apoya en motivos románticos que muchos juzgan fantásticos: mujeres fatales, usurpaciones del poder judicial, retos a la búsqueda razonada y aspectos diabólicos y rocambolescos que fascinaron a los surrealistas".

Otra de las fuentes, según Lloyd y Desmond, podría ser el recuerdo del aparente suicidio de la madre de Magritte. La madre de Magritte, Regina Bertinchamps, después de estar varios días desaparecida apareció muerta flotando en el río Sambre, envuelta la cabeza en su blanco camisón. Se estima que se suicidó pues era conocida su tendencia suicida por haberlo intentado varias veces con anterioridad. Se dice que Magritte, que en esas fechas tenía tan solo 13 años, contempló la recuperación del cuerpo quedando esa imagen grabada en su mente aunque, esta, es una afirmación que algunos estudiosos han descartado y que el propio Magritte nunca quiso comentar.

También el estudioso de la obra de Magritte, David Sylvester opina que este era un gran aficionado a las novelas de detectives y que pudo haber tomado ideas de una revista tipo cómic en que el personaje era un detective llamado Nick Carter, acerca del cual llegó a escribir hasta un artículo.

Como decíamos, es posible que todo sean conjeturas como las que siempre nos hacemos cuando contemplamos un cuadro de Magritte sin querer aceptar lo que él mismo dejó escrito: "La realidad es tan equívoca, incoherente y abstracta como cualquier pintura" o "Mi pintura son imágenes visibles que no tienen nada que ocultar, que evocan el misterio y, de hecho, cuando alguien ve uno de mis cuadros se hace esta simple pregunta: ¿Qué quiere decir ? No quieren decir nada, porque el misterio no significa nada o es incognoscible".

Este cuadro pintado en 1928 pertenece a Richard S. Zeisler, New York.

Pulsa aquí si quieres ver un video con obra de Magritte.

viernes, 27 de mayo de 2011

Barbara Gamage and her six children - Marcus Gheeraerts The Younger


Marcus Gheeraerts El Joven, (1561-1636), fue un pintor flamenco, nacido en Brujas,  pero que desarrollaría toda su actividad pictórica en Inglaterra al haberse trasladado allí su padre, el también pintor y grabador, Marcus Gheeraerts  El Viejo.

No es mucho lo que se sabe sobre la vida de este pintor pero si que fue el retratista de la alta sociedad inglesa, incluidos la Reina Isabel I, su sucesor el Rey Jacobo I y su mujer Ana de Dinamarca.

A esa alta sociedad inglesa pertenecía Barbara Gamage, la cual, se convertiría en Barbara Sidney, condesa de Leicester, al casar con un galés denominado Robert Sidney y que ostentaba el título de 1er Conde de Leicester, un hombre muy allegado a la corte de Isabel I, un noble y un gran mecenas de la música, la pintura y al parecer, un poeta destacado.

Robert Sydney, conocida la obra desarrollada en su entorno por Gheeraerts le encargó en 1596 este cuadro en el que aparecen retratados su mujer y los seis hijos vivos que la pareja había tenido hasta la fecha, cuatro chicas y dos chicos.

El cuadro, fiel documento de la época y de una familia, sorprende por la uniformidad del vestuario y su tenue colorido que hace destacar sobre un fondo negro, casi fantasmagóricamente, a los siete personajes en él retratados.

Cuando se pinta este cuadro en 1596, Barbara tenía 34 años, y está embarazada de su octavo hijo pues un séptimo niño, Henry, que no aparece en el cuadro, había muerto hacía solo unos años. Barbara tendría todavía otros cuatro hijos más con Robert Sydney estando considerado este cuadro como un estandarte dentro de la sociedad inglesa en cuanto a lo que representa de homenaje a la familia, la madre y la maternidad, tema que Gheeraerts repite con su cuadro "Anne, Lady Pope with her children" y en sus numerosos cuadros de damas en estado de buena esperanza.

Se sabe que el niño pequeño que está sentado, Robert, llegó a ser el 2º Conde de Leicester al heredar el condado pues su hermano mayor, el que aparece en el cuadro con una espada en el cinto y llamado William, moriría con tan solo 12 años, seis años después de pintado este cuadro.

De las niñas que aparecen en el cuadro, Elizabeth, Phillipa, Mary y Katherine, podemos contar que Mary - la mayor de las cuatro - llegaría a ser una famosa escritora y poeta conocida como Mary Wroth, apellido adquirido por  su matrimonio con Sir Robert Wroth.

De los doce hijos que tuvo Bárbara Gamage solo tres la sobrevivieron aunque cinco de ellos llegaron a casarse.

Un cuadro inquietante y documental que pertenece a la colección privada del Viscount De L’Isle en la Penshurst Place, Tonbridge, Kent.

martes, 24 de mayo de 2011

Dame Mary Gilmore - William Dobell


En la entrada del último día comentaba que entre los muchos pintores que retrataron a Helena Rubinstein figuraba un pintor llamado William Dobell el cual había realizado al menos siete retratos de ella.

Wiliam Dobell, (1899- 1970), considerado como uno de los mejores pintores australianos del siglo XX, se inició en la Escuela de Arte de Sydney para marchar después a Londres en 1929 gracias a la concesión de una beca por dos años. Agotada la beca, continuó en Londres casi una década pintando, estudiando, impregnándose de la pintura europea y sobreviviendo, en plena Depresión, gracias a pequeños trabajos consistentes en la realización de carteles, anuncios o ilustraciones para revistas. Se cuenta, humorísticamente, que era tal su escasez de recursos que para disimular los agujeros de sus calcetines se pintaba las piernas con el mismo color de estos.

En 1938, con motivo de la muerte de su padre y la inminencia de la II Guerra Mundial, vuelve a Australia donde realiza una serie sobre la guerra, especializándose después en las escenas cotidianas y posteriormente en el retrato, todo ello con un estilo propio, muy personal y dentro de una pintura que se puede calificar de expresionista.

Sus personajes son figuras estilizadas, de miembros alargados y con los rasgos exageradamente marcados, estilo no demasiado admitido por algunos y que le supuso hasta una denuncia con motivo del retrato que hizo al pintor Josué Smith, retrato que le reportaría el famoso Premio Archivald en 1943 pero que fue objeto de demanda por la familia del retratado por considerar que aquello no era un retrato sino una caricatura.

La idea de la pintura de Dobell está en sus propias palabras: "Se podría decir que estoy tratando de crear algo en vez de copiar algo cuando me pongo a pintar un retrato. Para mí, un artista sincero no es alguien que intenta copiar fielmente en un lienzo lo que está delante de él, sino alguien que trata de crear algo que sea un ser vivo en sí mismo independientemente de la materia."

Esa filosofía empleó en el cuadro que hoy vemos y que está considerado como su mejor obra, el retrato de Mary Gilmore.

Mary Gilmore, (1865-1962), de soltera Mary Jean Cameron fue una gran escritora, poeta y periodista australiana así como una reconocida activista y defensora de los derechos de la mujer trabajadora, de los niños y de los grupos indígenas australianos.

Casada con William Gilmore y considerada un icono nacional fue nombrada en 1937 Dama de la Orden del Imperio Británico convirtiéndose en Dame Mary Gilmore, la primera persona a la que se le concedía este premio por servicios a la literatura.

Con motivo de su noventa cumpleaños, la Sociedad de la Reserva Australiana encargó a William Dobell un retrato de Mary Gilmore como regalo de cumpleaños. Dobell, como era habitual en él, hizo numerosos estudios y apuntes preparatorios de Mary Gilmore y que culminaron en el cuadro que vemos.

La escritora, al contemplar su retrato y en contra de lo que algunos temían, dirigiéndose a un importante crítico de arte que también estaba presente, exclamó: "Dobell es un gran pintor. En este cuadro he visto los ojos de mi padre mirándome. Un retrato que no muestre los ancestros de uno no es un retrato, es una simple fotografía. Esta pintura seguirá llevando mi identidad cuando mi propio trabajo sea olvidado." 


William Dobell y Mary Gilmore pertenecen al imaginario australiano y su recuerdo está en el bolsillo de los australianos desde 1993 en que se lanzó el billete de diez dólares australianos en el que aparecen la cara de Mary Gilmore, tomada de una antigua fotografía de cuando ella tenía solamente 20 años y un grabado basado en el retrato de Dobell.

En 2002 se estrenó en Queensland la obra teatral de Bille Brown, "Bill y Mary", basada en la relación surgida entre el pintor y la nonagenaria durante aquellas largas sesiones en la que Mary Gilmore consiguió transmitir sus ancestros a la paleta de Willian Dobel.

Este cuadro pintado en 1957, fue donado en 1960 por Mary Gilmore a la Art Gallery of New South Wales
,
 Sydney, Australia donde se conserva.

miércoles, 18 de mayo de 2011

La Princesa Arthchild Gourielli-Helena Rubinstein - Salvador Dalí


Helena Rubinstein, (1871-1965), fue una judía polaca que revolucionó el mundo de la cósmetica levantando un gran imperio basado en los productos para embellecer el rostro de las mujeres y que la convertiría en multimillonaria gracias a su hábil gestión para hacer de su firma una de las más importantes en dura lucha con su competidora, la canadiense Elizabeth Arden y algo más tarde con la neoyorquina Estée Lauder.

Nacida en Cracovia e hija de un modesto comerciante, emigró con solo dieciocho años a Australia donde vivía un tío suyo en una granja en la ciudad de Coleraine, en el estado de Victoria. Cuentan que allí empezó a preparar sus cremas a base de leche de almendras, corteza de pino y hierbas aromáticas a las que le añadía la grasa de la lana de las ovejas que abundaban en la granja de su tío, la llamada lanolina. Su crema la empezó a comercializar de forma vecinal y ante el éxito obtenido abrió una pequeña tienda en Melbourne en la que se vendían diferentes variedades de sus productos.

De ahí a la fama solo pasaron unos cuantos años. Helena Rubinstein creaba en 1902 una sucursal de su firma en Londres, en 1906  en París y en 1912 estaba ya instalada en NuevaYork, todo ello a través de un complejo entramado empresarial formado por institutos, fábricas y laboratorios de cosmética.

Mujer multimillonaria, afincada en Nueva York, fue una gran mecenas y coleccionista de arte. Se cuenta que en su triplex de Park Avenue tenía, solamente en una habitación, siete Renoir colgados encima de una chimenea y que algunas de las alfombras del apartamento habían sido diseñadas por Miró en exclusiva para ella.

Al menos veintisiete retratos de Helena Rubisntein fueron realizados por grandes pintores del momento. A ella la retrataron el australiano William Dobell, que la plasmó en siete lienzos, Marie Laurencin, Graham Sutherland, Raoul Dufy, René Bouché, Marcel Vertés, Edward Lintott y Salvador Dalí entre otros.

De Salvador Dalí es el cuadro que hoy vemos y en el que pinta el busto de Helena Rubinstein integrado en un acantilado y amarrado a él por medio de las joyas y collares que adornan su cuello.

La obra se considera basada en el mito de Andromeda que será salvada por Perseo de morir devorada por un monstruo marino. En una de las rocas al pie del acantilado aparecen unas pequeñas figuras que representan a Venus y Cupido y que aportan el matiz erótico subyacente en toda la obra de Dalí.

Cuando Salvador Dalí pintó este cuadro (1943), Helena Rubinstein tenía ya 72 años pero, sin embargo, la pinta como una mujer joven y con un cierto parecido a Gala, la mujer de Dalí, tal vez para subrayar su joven espiritu y su fuerte carácter.

El titulo de "Princesa Artchild Gourielle-Helena Rubinstein" se lo asignó Dalí como alusión al apellido de su segundo marido, un tal Artchil Gourielli-Tchkonia, un individuo perteneciente a la nobleza georgiana y dentro de la que él mismo se había autoproclamado príncipe de Georgia.

Este cuadro, hasta la fecha perteneciente a la Fundación Helena Rubinstein, fue subastado el pasado día 5 de mayo y adjudicado en 2.658.500 dólares a un comprador anónimo, estando prevista la subasta de varias de las obras de arte existentes en dicha Fundación a lo largo del presente año.

La firma Helena Rubinstein fue adquirida en 1989 por el imperio L'Oréal, la firma de cosmética creada en 1907 por el químico francés Eugène Schueller.

martes, 17 de mayo de 2011

The Colony Room - Michael Andrews


Michael Andrews (1928-1995), fue un pintor perteneciente a la llamada Escuela de Londres, un grupo expresionista formado por un grupo de pintores entre los que se encontraban, Francis Bacon, Lucian Freud, R.B. Kitaj, Frank Auerbach y Leon Kossoff, pintores vinculados a esta ciudad y de los que, paradójicamente, sólo uno de ellos, Leon Kossoff, era londinense de nacimiento, siendo Freud y Auerbach alemanes, Bacon dublinés, Andrews de Norwich y Kitaj de Cleveland, Ohio.

De los miembros del grupo, Andrews es el que menos proyección pública tuvo en parte debido a su corta producción y en parte a las pocas exposiciones realizadas a causa de haber firmado en 1966 un contrato con la Marlborough Gallery, algo que ya habían hecho previamente Francis Bacon y Lucian Freud y que les aseguraba la venta de toda su producción.

Su obra es una especie de reflexión sobre la imagen, una forma de presentar ideas a través de la pintura. Esta varía desde las escenas familiares de la década de los 50 para dar paso al mundo de las reuniones y las fiestas sociales en los 60 y se vuelve más simbolista a partir de su contrato con la Marlborough, con la realización de su serie de "Las luces", una serie cuyas obras tienen como motivo pictórico el globo, un símbolo del viaje del alma humana en su búsqueda de la paz y el nirvana.

De la década de los sesenta es esta obra que hoy traemos y que Michael Andrews pintó en el "Colony Room".

El "Colony Room" era un tugurio o club privado para bebedores inaugurado en 1948 en la Dean Street, en pleno Soho londinense y que estaba regentado por una tal Muriel Belcher, una mujer de la que se decía que era una "bella judía lesbiana". A este club acudía regularmente Francis Bacon al que, según se cuenta, Muriel le daba 10 libras semanales y la bebida gratis con tal de que fuera trayendo nuevos clientes. A Muriel la pintó Bacon en numerosos cuadros como en su "Mujer sentada" o en sus "Tres estudios para un retrato de Muriel Belcher".

A través de Bacon llegaron al club y se convirtieron en asiduos del mismo sus compañeros de grupo, Lucien Freud y Michael Andrews. Este último pintó un gran mural en una de las paredes del claustrofóbico local y posteriormente, en 1962, pintó este "The Colony Room" en el que se ve a un grupo de personajes charlando en el club y en el que se aprecia a la izquierda el citado mural.

En este cuadro se puede ver en el lado derecho del mismo a Francis Bacon de espaldas al espectador, sentado en un taburete y apoyado en la barra charlando con la propietaria del local, Muriel Belcher. Al lado de esta aparece con una copa en la mano Lucien Freud el cual mira fijamente hacia el espectador. A su lado, también con una copa en la manos, está  el editor Bruce Bernard. La mujer que ocupa el centro del cuadro es Henrietta Moraes, mujer famosa por sus numerosos matrimonios, uno de ellos con el actor Norman Bowler y musa y modelo tanto de Bacon como de Freud que la retratarían en numerosas obras. El hombre que aparece a la izquierda y de espaldas es John Deakin, el fotógrafo que se movía en esas fechas en el círculo íntimo de Bacon y para el que tomó numerosas fotografías sobre las que luego trabajaría en su estudio el pintor. También aparece en el cuadro, pegado a un espejo,  el alcohólico y bohemio periodista Jeffrey Bernard , el último del grupo en cerrar el club todas las noches.

El "Colony Room" echó el cierre en el año 2008 y el mural de Michael Andrews se vendió en pública subasta unos meses después por 38.400 libras que fueron pagadas por la Galería James Hyman de Londres, galería que representa el patrimonio del difunto James Andrews. El cuadro "The Colony Room" se puede ver en la Pallant House Gallery en Chichester.

domingo, 15 de mayo de 2011

Dada Dachatelier (El estudio Dadá de la azotea) - Rudolf Schlichter


Rudolf Schlichter, el pintor germano y uno de los principales representantes del grupo de la "Neue Sachlichkeit" (Nueva Objetividad), el movimiento pseudo-expresionista fundado en Alemania en 1922, pintó dos años antes este cuadro para la Primera Feria Internacional Dadá celebrada en Berlín en la galería de Otto Burchardt y en la que se expusieron cerca de 200 obras provenientes del movimiento dadaista europeo y que eran una crítica a la política de posguerra, al militarismo y una denuncia de las secuelas que la guerra había dejado en la sociedad en forma de miseria, hambre, prostitución, viudas sin recursos y mutilados sin posibilidad de obtener un trabajo digno.

En el marco de esa crítica artística muchas de las obras presentadas fueron versiones de obras maestras transformadas en obras satíricas en las que se mezclaban corrientes tales como la pintura metafísica, la academicista, el realismo y el expresionismo. Dentro de ese género se puede encuadrar este cuadro de Schlichter cuyo título podríamos traducir como el de "Un estudio Dadá en la azotea".

Unos meses antes de esa exposición celebrada en junio de 1920, el Museo del Louvre colgaba en sus paredes una obra de Gustave Courbet que la Asociación de Amigos del Louvre había comprado por 700.000 francos a su anterior propietaria, la viuda de un tal Victor Desfossés y que había servido como telón de fondo al teatro de aficionados del Hôtel Desfossés en París. La obra en cuestión era el famoso cuadro "El estudio del pintor", cuadro que visitábamos el último día.

La noticia de esta compra y donación al Museo del Louvre debió influir en Schlichter que versionó, a su manera, el citado cuadro. Así, en él, aparece un pintor provisto de gafas y una mascara antigás, elementos usados en la pasada Guerra Mundial y sentado delante de un caballete en el que no existe ningún lienzo. A su lado se encuentra una niña vestida de marinero y un maniquí o modelo situado sobre un pedestal. Este grupo se podría relacionar con el grupo central que figura en el cuadro de Courbet formado por el pintor, la modelo desnuda y el niño que observa el cuadro. Las ambiguas figuras situadas a la izquierda del cuadro se podrían relacionar también con las situadas en ese mismo lado en el cuadro del pintor francés. A ese lado estarían identificados el pueblo, el sufrimiento, la miseria, la riqueza, la prostitución, la indiferencia y la soledad.

El cuadro utiliza los elementos que caracterizan a la pintura metafísica del italiano De Chirico y cuya influencia se había transmitido ya a este grupo de pintores germanos, una pintura en la que abundan los maniquíes, los autómatas y las muñecas o marionetas así como una serie de útiles o figuras geométricas como las que adornan la mesa que aparece en el cuadro.

Los mutilados, las prótesis, los inválidos serían una constante en la obra del grupo de pintores que constituirían el grupo de "La Nueva Objetividad" y cuya presencia en el lienzo representaba una forma de crítica contra los horrores de la guerra y la ineficacia de los gobernantes para solucionar la situación de todos aquellos mutilados producidos por la 1ª Guerra Mundial.

Hay también en el cuadro una cierta dosis de fetichismo y sadomasoquismo representados en ese tipo de botas del maniquí, las máscaras o las gafas antifaz, aspectos equívocos de la sexualidad de Rudolf Schlichter y que aparecerán en muchas de sus obras posteriores.

Un cuadro complicado en el que se siguen los principios que marcaban los dadaístas para los que el arte no debía entenderse como un escape de los acontecimientos diarios, sino que debía hacer visible la violencia, el caos y la hipocresía de la vida contemporánea.

El cuadro, una acuarela y tinta china sobre papel pertenece a la colección de la Galerie Nierendorf, Berlín

Un buen video para saber más sobre el movimiento Dadá en Berlin pulsando aquí.