miércoles, 7 de marzo de 2012

Mujer en azul - Pablo Picasso



Llevamos unos meses durante los cuales, los amantes del arte, gozamos viendo como algunas de las silenciosas mujeres que colgaban de las paredes de nuestros mejores museos nacionales salen del ostracismo y la mirada indiferente para convertirse en admiradas y casi deseadas "superwomans" después de las operaciones de cirugía estética a las que han sido sometidas.

Hace solo unas semanas relatábamos aquí como nuestra "Gioconda del Prado" mostraba orgullosa el juvenil tono de su piel, fruto del "lifting" restaurador, poco antes de marchar a París donde seguramente provocará la envidia de su ictérica hermana y también, estos últimos días, nos congratulamos con las noticias provenientes del Museo Reina Sofía que nos cuenta que la "Mujer en azul", tan verde ella, ha recobrado sus azules perdidos y luce esplendorosa, desafiante y sexual después del largo tratamiento realizado para devolverla al museo como lo que era, una mujer en azul.

La historia de este último cuadro "Mujer en azul" es un poco extraña, con su lado oscuro y desconocido pero, algo sabemos de él.

Picasso lo pintó en los primeros meses de 1901, cuando apenas contaba 20 años. Había llegado a Madrid en enero de ese mismo año después de haber pasado una temporada en París y en Barcelona con su íntimo amigo y compañero de correrías, el poeta y pintor catalán, Carlos Casagemas, el cual, una vez pasadas las Navidades juntos en Málaga en la casa del pintor malagueño, se había vuelto a París.

Picasso montaría en la calle Zurbano, en un antiguo y gigantesco almacén o granero, su estudio madrileño en el que comenzaría a pintar cuadros muy coloristas como lo son su "Mujer en azul" o su "Mujer con sombrero de plumas" y en los que se aprecian las influencias de los postimpresionistas que había conocido en París, principalmente de Toulouse Lautrec así como del nabi, Pierre Bonnard y también del catalán, Isidre Nonell, con quien había compartido estudio en París unos años antes en 1897. Muchos de estos cuadros los pintará sin modelos conocidas según relata Pío Baroja en sus memorias: "Pablo Picasso, cuando estuvo en Madrid, había tomado un estudio en la calle de Zurbano, y se dedicaba a pintar de memoria figuras de mujeres de aire parisiense, con la boca redonda y roja como una oblea". Con Pío Baroja, así como con Miguel de Unamuno y otros intelectuales del Madrid de principios de siglo, entablará una relación fluída a través de la revista "Arte Joven" una revista que Picasso funda a instancias de su amigo Francisco de Asís Soler, el cual le ha hecho venir a Madrid con el fin de intentar implantar en la capital esa tendencia artística denominada modernismo y que avanzaba desafiante en Barcelona frente al clasicismo imperante en Madrid.

No aguantará mucho tiempo Picasso en Madrid. Hacia finales de febrero recibe la noticia de que su amigo Casagemas se ha suicidado el día 17 pegándose un tiro en el café "La Rotonde" de París al no poder soportar la depresión que sufría tras el abandono de una tal Germaine, una bailarina del Moulin Rouge y de la que estaba profundamente enamorado. Esta noticia produce una gran conmoción a Picasso que afectará de manera significativa a su obra posterior. Por otra parte, su trabajo en la revista "Arte Joven" no logra tampoco saciar su mundo interior a pesar de sus colaboraciones como pintor y dibujante en los tres primeros números de la misma. Todo esto, unido al gélido invierno madrileño que hace imposible calentar el destartalado estudio de Zurbano, hacen que Picasso marche de Madrid a principios de mayo con destino a París para no regresar ya nunca más a la capital de la que nunca guardará buen recuerdo. Antes de marchar a París presentará en abril su "Mujer en azul" en la Exposición Nacional de Bellas Artes en la que no obtiene gran éxito aunque, recibe una mención honorífica por dicha obra, mención que Picasso no acudirá a recoger dejando también abandonado en la sala de la Exposición este cuadro, un cuadro considerado el preludio de su llamada "época azul".

Olvidado por su autor, "Mujer en azul" es enviado a algún almacén dependiente de Bellas Artes y allí dormirá durante más de cincuenta años hasta que en 1954 es descubierto en los fondos del entonces Museo Nacional de Arte del Siglo XX por el recién nombrado director del mismo, Enrique Lafuente Ferrari, un eminente profesor de Bellas Artes y un estudioso de la obra de Goya y Picasso y que quedará sorprendido al encontrase con un cuadro en el que descubre la firma de un tal "P. Ruiz Picasso", tal y como firmaba el malagueño antes de realizar esta obra a partir de la cual firmaría únicamente como "Picasso". Incorporado al museo pasará posteriormente, en 1974, a la colección del Museo Español de Arte Contemporáneo y en 1988 a la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid donde se puede contemplar en la actualidad.

De "Mujer en azul" no se conoce la identidad de la modelo. Pudo haber sido pintado de memoria, como decía Baroja, o pudo haber posado para él una cortesana o prostituta elegantemente vestida a la usanza de la sociedad aristocrática del Madrid de principios de siglo, con su amplia y adornada falda velazqueña sobre la que cae la faja verde anudada a su cintura y con un enorme lazo azulado en forma de mariposa, que enmarca un rostro apenas detallado y en el que destacan esos labios rojos que nos recuerdan a los de las prostitutas que pintaba Lautrec deambulando por el Moulin Rouge.

Cortesana o no, a sus casi 112 años luce, como decíamos al principio, magnífica después de que los trabajos de restauración hayan eliminado esos barnices amarillentos que mezclados con los azules verdeaban su imagen. Si pudiera hablar, a pesar de los más de cincuenta años pasados en la oscuridad, esos labios tan llamativamente coloreados nos contarían historias que nos encandilarían y asombrarían pero.....esas pertenecen a su secreto mundo del que solo podemos imaginarnos algo desde este lado del cuadro.

Si quieres una información más detallada sobre el tipo de restauración realizada puedes ver pulsando aquí un vídeo previo a dicha restauración y pulsando aquí otro posterior a la misma.

NOTA: La imagen mostrada en esta entrada corresponde al cuadro antes de su restauración.

22 comentarios:

  1. Estupenda publicación, me ha gustado especialmente.

    Vi por primera vez este cuadro en el Museo Español de Arte Contemporáneo, hace ya muchos años. Me parece un retrato con mucha fuerza. Ojalá pudiese hablar, la de cosas que nos contaría!

    Me gustan mucho los objetos antiguos, en este caso las obras de arte, porque el tiempo hace una historia viva de ellos, con sus avatares y sus lagunas. Me encanta ese lado de las cosas antiguas, esa vida oculta. Y tú lo relatas tan bien..

    Gracias y un abrazo

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  2. .
    Qué interesante, didáctica y amena entrada. Gracias.

    :-)

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  3. ¡Qué bueno, el presley! Nos instruyes de forma amena. No sabía nada del paso de Picasso por Madrid. Y el cuadro, estupendo. A mí también me gustaría escuchar sus historias...

    Un abrazo

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  4. Salvando las distancias, no solo la falda parece "velazqueña" sino el rojo de la cara. Saludos.

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  5. El Picasso madrileño es bastante desconocido, no se ha rivalizado de esta manera tan absurda como cuando entran en liza las ciudades para que las asocien con una marca en el mercado ese del arte, parece que los paises árabes están formando sus colecciones privadas para abrirlas al público, pero no podrán competir con algo que está ligado al entorno y que es básico para, no entender, deleitarse. Gracias por devolver ese entorno a nuestro entorno. Me estoy acordando de las mujeres francesas de TLautrec. Me ha gustado, entre estas otras cosas, esta referencia simple a la básica relación entre azul, amarillo, verde con el contrapunto del rojo, todo es así de lineal. Saludos

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  6. muy bonito lo que escribes, hoy he leído tu reseña completa, eres un artesano de la palabra, presley. Abrazos.

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  7. Siempre interesante, sensible y ameno hoy me descubres los años que tiene esta señorita de tan buen ver. Picasso era un gran artista pero siempre le he intuido distante por no decir despótico aunque cuando miro sus pinturas me da igual como fuera porque me encantan. Ha sido crucial en la historia de la pintura.
    Un beso, Presley!

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  8. Túconmigo, tú que conoces más que yo de este mundo de la restauración por proximidad familiar, es lógico que disfrutes con ese mundo de las cosas antiguas. A mi también me gustaría conocer todas esas historias que encierran muchos de los cuadros que conocemos. Gracias por tus cariñosos piropos y sobre todo por tus visitas.

    Un abrazo.

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  9. Sap. Me alegro que te haya resultado amena la entrada. Es un buena alabanza viniendo de un buen escritor como tu. Gracias a ti por tu visita.

    Un saludo.

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  10. Bueno creo que en este gran mundo bloguero nos instruimos un poco todos gracias a todos. A veces pienso que nos desborda la información que recibimos todos los días y de la que solo conseguimos quedarnos con una pequeña porción pero creo que, en el fondo, no es mala adicción la nuestra.

    Un abrazo Elvira.

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  11. Bueno María Luisa, ya sabemos que Picasso bebió en las fuentes de Velázquez por lo que no sería de extrañar. Sus coloretes, como tu insinúas, si que me recuerdan los de la Infanta María Teresa y también los de la Reina Mariana, pintados por Velázquez. El encaje de la figura y el armazón de la misma si que es velazqueño total.

    Un saludo.

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  12. Lamarderemueé, tienes razón en que con algunos pintores y Picasso es un caso relevante se ha producido una especie de "pique" y de protectorado muchas veces a consecuencia de la política que corrompe hasta el arte.

    La verdad es que no sé si esas colecciones que los árabes están preparando a base de petrodolares - por "Los jugadores de ajedrez" de Cezanne han pagado hace poco 250 millones - llegarán al corazón de los suyos pero, la verdad es que todo el mundo quiere una pieza única y solo el dinero las compra.

    Gracias por tus comentarios. Un abrazo.

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  13. Moonlight, me conformaría con ser un picapedrero de la palabra. Me lees con buenos ojos cosa que es de agradecer.

    Gracias por tu visita y otro abrazo para ti.

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  14. Gloria, como tu dices, Picasso fue un déspota y si no que se lo digan a las mujeres que tuvieron la dicha y la desgracia de convivir con él. Como pintor creo que es único.

    Gracias como siempre por tus visitas y tus amables comentarios.

    Un beso también para ti.

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  15. Exquisita e importante publicación, Elpresley.
    Son tan importantes todos los datos y relaciones que aportas que debemos sentirnos felices de poder leer y conservar un estudio tan meticuloso como el que realizas.

    Un gran saludo.

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  16. Yo he tenido el placer de contemplarla en el Reina Sofía. Me gusto muchísimo.
    Hace dos días estuve viendo una exposición de Picasso en la Fundación Canal(Madrid). Una colección de dibujos y grabados, donde la protagonista principal es la mujer.
    Merece la pena verla. Un abrazo

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  17. Muchas gracias por tu comentario. Tu blog también ayuda un poco a eso que llaman cultura.
    Ojalá que dure muchos años la pasión por el arte.

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  18. Antonio, todo está en los libros. Yo solo soy un contador de lo que otros nos contaron, pero bueno, puedes guardarlo si realmente te hizo feliz.

    Un saludo.

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  19. Me gustaría ver esa exposición que comentas, "El eterno femenino", pero creo que no voy a tener oportunidad pues tengo los tiempos marcados antes de que finalice a primeros de Abril. La mujer fue el gran motivo y la fuente de inspiración de Picasso aunque luego él no fuese capaz de amar.

    Gracias por tu visita.

    Un abrazo, Lembranza.

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  20. Si Raquel, todos contribuimos un poco a esa culturilla que necesitamos para conocer una pizca de algo y además nos divertimos un poco y evitamos - los que ya vamos para viejos - que el Alzheimer nos ataque antes de tiempo.

    Bienvenida a este blog. Un saludo.

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  21. pues yo estoy con el blues, y sin ensuciarme las manos

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  22. Será por tu reciente post sobre la Monalisa del Prado, pero no puedo evitar pensar que esta es una Gioconda... más explícita.

    Saludos.

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