domingo, 10 de mayo de 2015

The Nymph of the Dargle (Crenaia) - Frederic Leighton




Durante una visita del pintor inglés Frederic Leighton a la mansión de su amigo irlandés,  Mervyn Wingfield, Vizconde de Powerscourt, este le pidió que le pintase un cuadro para colgarlo en esa casa, una casa situada en Powerscourt, en un precioso valle cerca de Eniskerry rodeado por las montañas Djouce y atravesado por el río Dargle, un río que aumenta de caudal entre War Hill y Tonduff y después de formar una cascada de más de 120 metros en Powerscourt discurre hacia el mar de Irlanda, en Bray

Frederic Leighton quiso personalizar un poco la pintura para su amigo y pensando en el río que atravesaba la finca, se lo imaginó habitado por una ninfa bellísima siempre acariciada por las  bravas aguas que el Dargle llevaba en ese lugar. Así nació Crenaia, la ninfa del Dargle.

Leighton representó a Crenaia de pie, casi desnuda, con sus brazos doblados sobre el pecho, en actitud casi mística y con las aguas de la cascada del Dargle a sus espaldas.

Para esta obra, una exaltación de la belleza femenina pintada en 1880, Leighton utilizó a una modelo llamada Dorothy Dene, una modelo a la que había conocido  unos meses antes y que se había convertido en su modelo favorita.

Dorothy Dene, nacida Ada Alicia Pullen, procedía de una familia numerosa y vivía junto con otras tres  hermanas menores en un apartamento en South Kensington en Londres pues, tanto ella como su hermano mayor, habían tenido que hacerse cargo de todas sus hermanas al morir su madre recientemente y haberles abandonado su padre, un ingeniero empobrecido de Clapham.

Cuando Leighton conoce a Dorothy en 1879, ella trabajaba interpretando papeles secundarios y ocasionales en algún teatro de Londres y también como modelo de pintores en un estudio-cooperativa de Lesington y al parecer y según cuenta la que fue vecina y biógrafa de Leighton, la escritora Rusell Barrington, fue ella misma la que conoció primero a Dorothy en los Park Studios Holand quedando impresionada con la belleza de aquella chica. La señora Russell cuenta en su libro "Life, Letters and Work of Frederic Leighton" como se la describió a Leighton: "I described to Leighton as a "vision of beauty", a young girl with a lovely white face, dressed in deepest black, evidently a model".

Dorothy era una mujer cuyo rostro y clásica figura se adaptaban perfectamente al ideal pictórico victoriano de Leigthon. Dorothy, tenía una piel y un cutis perfectos, unos grandes ojos color violeta, y un precioso y abundante pelo de color castaño con reflejos dorados. Su altura también era superior a la media, su busto estaba exquisitamente modelado y tenía unos largos y esbeltos brazos. Por todo ello, Leighton le ofreció el convertirse en su modelo y dejar a un lado el mundo del teatro para dedicarse en exclusiva a él, cosa que Dorothy aceptó en un principio aunque, poco más tarde, mostró sus reticencias a dedicar toda su vida a esa actividad y abandonar el mundo del teatro que a ella tanto le gustaba. 

A pesar de que Leighton opinaba que tenía una voz tan mala que nunca llegaría a ser una buena actriz, terminó apoyándola en su carrera artística pero, aunque llegó a interpretar papeles de importancia y de forma continuada, su talento interpretativo siempre fue limitado y nunca llegó a despuntar en el mundo de la farándula. De hecho, Leighton la recomendó a su amigo, el dramaturgo George Bernard Shaw, el cual se sabe que la asesoró y le impartió más de una clase. Tal vez Bernard Shaw ya tenía en mente su   futuro "Pigmalión", obra que estrenaría más de treinta años después y la vulgar dicción de Dorothy le inspiró para  crear su personaje de Eliza Doolitle (Liza), la florista a la que un profesor de fonética convierte en una sofisticada dama.

Dorothy trabajaría como modelo para Leighton durante las dos décadas siguientes simultaneando con su carrera como actriz. Con respecto a la relación afectiva entre ambos se cuenta que Leighton sentía un interés romántico por ella pero nada ha sido debidamente fundamentado. Algunos historiadores de arte opinan que Leighton era gay - su apuesto amigo, el pintor italiano Giovanni Costa, era el único huésped registrado para pasar la noche en su casa - mientras que otros creen que nunca tuvo un amante, ni del mismo ni del otro sexo. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que Dorothy era mucho más que un modelo. Costa se refiere con amargura a ella como "esposa" del artista en una carta recientemente encontrada.

Además de en "Crenaia", el primer cuadro en el que aparece Dorothy, se la puede contemplar en otras muchas grandes obras de este pintor como "Cymon e Ifigenia", "Wedded", "Antigona", "Greek Girls Playing Ball", "The Jealousy of Simoetha the Sorceress", "The Bath of Psique", "The Last Watch of Hero", "Clytie", "Perseo y Andrómeda", "Solitude", "The return of Perséfone", "The Vestal", "Bianca" así como en los bocetos de tiza para un gran número de obras.

Las hermanas de Dorothy posaron también para Leighton que tomó cariño a toda la familia y cuidó de ellas  a lo largo de toda su vida, dejando a su muerte acaecida en 1896, una herencia de 5.000 libras destinada a Dorothy Dene y sus hermanas.

La que fue una de las mujeres más bellas de Inglaterra murió en su apartamento de Avonmore Gardens, Londres, en 1899 y a la temprana edad de cuarenta años, solo tres años después de la muerte de Leighton. Está enterrada en el cementerio de Kensal Green, en Londres.

"The Nymph of the Dargle (Crenaia)" fue adquirida junto con otras obras de Leighton por el Vizconde de Powerscourt estando hoy en día en poder del multimillonario empresario de origen español pero criado en México, Juan Antonio Pérez Simón, un coleccionista poseedor de una de las mejores  colecciones privadas de arte victoriano en el mundo.


8 comentarios:

  1. Hola: me gusta mucho esta representación de la Crenaia que realizó Leighton. Detrás hay una bonita historia. Acabo de descubrir tu blog y me gusta mucho la variedad de temas que tratas vinculados con el arte. En este momento he creado un blog dedicado a los jóvenes y al uso que hacen de las nuevas tecnologías. Te invito a visitarlo: http://cativodixital.blogspot.com.es/ Si quieres seguimos en contacto. Yo ya me hice seguidora de tu blog.

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    1. Acepto encantado tu invitación. Seguro que aprenderé un montón. Un saludo.

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  2. Fantástico el cuadro de "La Malade", pero si me dan a elegir, sin duda este me parece infinitamente bello e inspirador. El del niño... a mi Goya tiene mucha obra que me deja bastante frío. Ignorante que es uno. Un abrazo, amigo.

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  3. Precioso cuadro que no conocía me fascina la delicadeza de la piel y formas, es sencillamente magnifico y su historia también muy acorde con el cuadro o mensaje del autor por lo que nos comenta en su escrito.
    Permítame una sugerencia para una posible entrada si lo considera conveniente y apropiado es sobre un pintor que me tiene fascinada y sobre el cual no hay mucha información en la web quizás usted tenga más datos, me refiero a Pere Borrell del Caso. Hay un cuadro suyo que pinto en junio de 1880 con el titulo Niñas riendo que me parece magnífico tiene tal dosis de realismo que tienes que mirarlo varias veces para comprobar que es un cuadro y no una fotografia (está expuesto en el Museo del Modernismo en BCN) quizás le sea más conocido Huyendo de la crítica ese también lo he visto al natural pero en sí a mí me gusta mucho más el anterior. Dándole las gracias anticipadamente tanto se lo hace como si no.
    Un cordial saludo.

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    1. La verdad es que de Pere Borrell del Caso solo conocía su archifamoso trampantojo "Huyendo de la crítica" que a lo mejor traigo a este blog algún día siguiendo tus amables comentarios. Con respecto al de las "Niñas riendo" lo he visionado en Internet pues nunca he visitado el Museo del Modernismo y me sigue gustando más el del chico saliendo del cuadro en contra de tus preferencias. En cualquier caso, veo que eres una fan de Pere Borrel pues ya he leído tus dos antiguas entradas dedicadas a estos cuadros. Tuviste suerte en ver en 2011 "Huyendo de la crítica" en Barcelona pues, aunque es un cuadro errante, en España no le hemos vuelto a ver el pelo desde esas fechas (creo) Para ser un cuadro perteneciente a los fondos del Banco de España es una historia poder visitar esta colección pues tiene que ser con cita previa y no sé como funcionará, sobre todo para los que no vivimos en Madrid. Con respecto a la bibliografía de Pere Borrell, como ya sabes, es al parecer prácticamente nula.

      Un cordial saludo.

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  4. La cascada ha quedado convertida en una ala de ángel que parece salir detrás del brazo, el que medio oculta el pecho. Es tan poderosa la imagen de la Dorothy, con esa blancura sobrenatural, que a primera vista, me ha parecido una pintura religiosa. La historia del pintor y su modelo revela, no sé si amor, pero desde luego, una amistad auténtica.

    Un abrazo

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  5. Una belleza carnal a la vez que idealizada, símbolo de la atracción y a la vez de adoración, alejada de las "mujeres fatales" que se estaban pintando por entonces en otros países europeos. La moral victoriana aceptaba desnudos femeninos siempre y cuando estuviesen justificados, esto es, ligados a temáticas clásicas como la mitología.
    Un saludo

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  6. Es un cuadro delicado, alejado de toda obscenidad. Supongo que el Vizconde quedaría encantado.
    Un abrazo.

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