sábado, 12 de marzo de 2011

Retrato de Jaime Sabartés - Pablo Picasso


Nacido en Barcelona en 1881, Jaime Sabartés fue un escritor, escultor, comerciante, marchante, periodista y profesor de instituto antes de pasar a convertirse en el secretario personal de Picasso, su gran amigo desde que tenía dieciocho años y al que permanecería ligado hasta su muerte en 1968.

Picasso y Sabartés se habían conocido en "Els Quatre Gats", un local de Barcelona en el que se reunía toda la intelectualidad de la época y del que ambos eran clientes habituales. Su amistad continuó al marchar Picasso a París, ciudad a la que iría Sabartés a pasar una temporada hasta su marcha a Guatemala a la búsqueda de nuevos horizontes laborales.

En 1934, Jaime estaba atravesando una grave crisis económica por lo que Picasso le ofreció el hacerse cargo de sus asuntos personales a lo que Sabartés aceptó instalándose en París junto a Picasso.

Se comenta que este, no era excesivamente generoso con el sueldo que le pagaba pero si le iba regalando pinturas, grabados y dibujos que Sabartés fue juntando hasta llegar a tener una abundante muestra de la obra del pintor malagueño.

En 1960, Jaime Sabartés decidió donar todas sus obras a una institución y siguiendo los consejos de Picasso donó toda su colección al que luego sería el Museu Picasso de Barcelona y cuyos fondos ampliaría el mismo Picasso unos años más tarde.

A lo largo de su vida, Picasso retrató en numerosas ocasiones a Jaime Sabartés y uno de sus primeros retratos fue este en el que se ve a Jaime sentado delante de una gran cerveza y con cara de aburrimiento. Se cuenta, que Sabartés estaba recién llegado a París en 1901 y había quedado con Picasso en el "Café de La Lorena", cerca del Museo de Cluny. Sabartés que había llegado antes, a pesar de padecer una severa miopía se había quitado las gafas con lo cual, su rostro, presentaba un gesto entre aburrido y adormilado que provocó una gran hilaridad a Picasso cuando llegó al café acompañado de sus amigos y sorprendió a Jaime en esa pose con la que luego le pintaría reviviendo su expresión.

Al parecer, Jaime, al ver el cuadro una vez pintado exclamó que el allí retratado era "el fantasma de su soledad". Sin él saberlo había servido de modelo durante su ensoñación.

Este cuadro se conserva en el Pushkin State Museum of Fine Arts, Moscow.

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