martes, 1 de marzo de 2011



Adele Bloch Bauer fue una intelectual austríaca de principios del siglo XX casada con un rico industrial azucarero de ascendencia judía llamado Ferdinand Bloch-Bauer y que fue el que pidió a Gustav Klimt que hiciera un retrato de su esposa.

Adele fue retratada por Klimt en este cuadro terminado en 1907 y posteriormente, por deseo de Adele, en otro fechado en 1911. Debido a estos dos retratos, Adele se convirtió en la única modelo que posó dos veces para Klimt y de la que se ha llegado a afirmar que fue una de las amantes del pintor.

En este lienzo, comenzado en 1903 y realizado con oro y óleo sobre tela, invirtió Gustav Klimt casi cuatro años en su ejecución. El cuadro, tremendamente complejo, sigue la corriente del "Jugendstil" o corriente pictórica seguida por el grupo de pintores de la "Secesión" vienesa, grupo al que pertenecía y caracterizado por una pintura en la que predominan las formas y líneas redondeadas entrelazándose con el motivo central, salpicada de adornos y dibujos que van creando un entramado jeroglífico del que surge el rostro limpio y claro del personaje.

Tanto este retrato como el otro que le realizaría después, han sido objeto de una larga pelea por su posesión.

Muerta Adele en 1925 a causa de una meningitis y sin que ninguno de sus tres hijos la sobreviviera, dejó escrito en su testamento que los cuadros fueran donados al gobierno austríaco, decisión que fue revocada por su marido que indicó en el suyo que todos sus bienes, incluidos los cuadros, fueran heredados por sus tres sobrinos.

Los herederos comenzaron una larga batalla legal contra el gobierno austríaco que se había negado a devolver los lienzos y que se resolvió en el año 2006 con la sentencia favorable a la única heredera viva, una sobrina octogenaria residente en Los Angeles y adonde fueron a parar los cuadros.

En julio de 2006, este cuadro fue comprado por 135 millones de dólares por Ronald Lauder, heredero del imperio de la cosmética Estée Lauder, para su museo, la Neue Galery de Nueva York, recuperando así una pieza de arte propiedad de la comunidad judía, una comunidad afanada en recuperar gran parte de las obras confiscadas o robadas por el gobierno nazi.

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