sábado, 8 de enero de 2011

Autorretrato – Luis Fernández




En este autorretrato realizado entre 1936 a 1939, Luis Fernández se pintó con un violín en sus manos al que le faltan tres cuerdas. Solo tiene la cuarta cuerda, la que dicen los músicos que es la que da los acentos potentes y masculinos.

¿Porque se pintó con este descordado violín Luis Fernández.?

 Podríamos buscar algún simbolismo pero todo serán conjeturas.

Tal vez, Luis, quiso recordar a Paganini, el genial y único violinista que era capaz de tocar con solo esa única cuarta cuerda y cuyo tipo de ejecución fue declarada como una de las "Maravillas del mundo musical" tejiéndose una leyenda sobre él en la que se decía que había vendido su alma al demonio a cambio de la perfección de su arte y del amor de una mujer consiguiendo al parecer ambas cosas.

Luis Fernández fue masón, llegando a ser nombrado "Miembro Honorífico del Gran Oriente de Francia" y, conocida la búsqueda de la perfección que predica la masonería, podríamos también pensar en un cierto simbolismo esotérico.

Este cuadro, de este gran y casi desconocido pintor asturiano, se exhibe en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid).

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