viernes, 11 de febrero de 2011

Self-Portrait with Cropped Hair - Frida Kahlo


Frida Kahlo se casó con Diego Rivera en 1929 cuando ella tenía solo 22 años y el 42.

Su vida en común durante los primeros diez años de su matrimonio estuvo marcada por la actividad artística de ambos y por la mala salud y los dos abortos de Frida.

En ese tiempo vivieron en Méjico capital, Cuernavaca (Méjico), San Francisco, Nueva York y Detroit debido principalmente a los trabajos como muralista que le encargaban a Diego.

Durante estos años, Diego tuvo relaciones esporádicas con otras mujeres, entre ellas, una hermana de Frida, por lo que, esta última, enterada de dicha relación, comenzó a tener también aventuras amorosas no solo con hombres como las que mantuvo con el escultor americano Isamu Noguchi, con el político ruso León Trotsky y con el fotógrafo Nickolas Muray, sino también con otras mujeres.

Como es evidente, la relación entre ambos se deterioró progresivamente y en noviembre de 1939 se divorciaron a instancias de Diego Rivera.

Para Frida, enamorada interiormente de este hombre, el divorcio fue traumático y a los pocos meses se retrató en este cuadro, pintado en 1940, en el que aparece vestida de hombre, tal vez con un traje de Diego y sentada en una silla en medio de una habitación por la que están diseminados los mechones de su pelo que acaba de cortar con las tijeras que lleva en la mano.

La imagen refleja la soledad y desesperación que Frida siente en esos momentos. Ella misma nos explica su drama de una forma satírica con la estrofa de una canción que escribe en la parte superior del cuadro: "Mira que si te quise, fué por el pelo, Ahora que estás pelona, ya no te quiero".

En este autorretrato, Frida Kahlo parece expresar su deseo de adquirir la misma libertad e independencia que un hombre.

En diciembre de ese mismo año, Diego le pidió a Frida que se casara de nuevo con él a lo que ella aceptó pero con una serie de condiciones de tipo económico y sexual. Ella gestionaría sus dineros y no mantendrían relaciones sexuales. Diego Rivera aceptó las condiciones y permanecieron juntos, platónicamente, hasta la muerte de Frida en 1954

Este cuadro se conserva en el Museum of Modern Art (MOMA), New York

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