miércoles, 22 de febrero de 2012

The Last of England - Ford Madox Brown



A principios de la década de 1850 se inició un movimiento migratorio provocado por la llamada "fiebre del oro" a raíz del descubrimiento y explotación de unas minas de oro en Australia y que atraería a este continente a un elevado número de inmigrantes procedentes de Gran Bretaña e Irlanda huyendo de la escasez y la falta de trabajo en sus paises. Entre ellos iban trabajadores manuales y agrícolas pero también artistas como fue el caso de Thomas Woolner, escultor inglés y uno de los fundadores en 1848 de la "Hermandad Prerrafaelita" el cual, había decidido emigrar a Australia atraído también por la prosperidad económica que nacía en ese continente, embarcándose hacia el mismo en 1852.

Se cuenta que el pintor Ford Madox Brown, (Calais 1821- Londres 1893), muy relacionado con la "Hermandad Prerrafaelita" aunque nunca llegase a pertenecer a ella, quedó impresionado con la marcha de su amigo Woolner pues, el propio Madox, llevaba algún tiempo dándole vueltas a la idea de emigrar a la India juntándose a esos miles de emigrantes ingleses que estaban abandonando Inglaterra en busca de nuevos paraisos. Ford Madox se imaginó a si mismo, embarcado, acompañado de su mujer y sus dos hijos y saliendo de su tierra natal como el último inglés que la abandonaba, el último de Inglaterra. De esa idea nació el cuadro que hoy visitamos "The last of England".

En este cuadro, Ford Madox se autorretratará a sí mismo acompañado de su mujer y modelo habitual en muchos de sus cuadros, Emma Hill, representando la escena en la que una pareja de emigrantes abandona las costas inglesas a bordo de un barco repleto de pasajeros, entre ellos sus hijos.

La escena, vista como si el espectador la observase con un catalejo, gira entre lo dramático y lo satírico o esperpéntico. El drama del viaje aparece reflejado en las caras de circunstancias de ambos sentados en la cubierta del barco, tal vez en la popa, mientras la fuerza del viento agita con fuerza el pañuelo o cinta rosa de Emma y levanta el ala del sombrero de Ford - amarrado este con una cuerdecita al boton del abrigo - encrespando amenazadoramente el verdoso mar. A su alrededor, cuelgan de las barandillas coles o lechugas -tal vez para mantenerlas más frescas durante el viaje - añadiendo la nota cómica o grotesca al cuadro, aunque, algunos, hayan querido ver una indicación del pintor de que el viaje será largo. También añaden una nota esperpéntica a la escena los dos individuos que se divisan al fondo, uno de ellos desdentado y con chistera, riendo y haciendo unos gestos tal vez de odio a la tierra que abandonan y que contrastan con la pose hierática y ceremoniosa de la pareja.

La niña rubia que come una manzana a la espalda de Ford es su hija Katty, fruto de su primer matrimonio con Isabel Bromley fallecida unos años antes con solo 27 años. La manita que aparece asomando por el chal o capa de Emma y que ella agarra con su mano corresponde a Oliver, el otro hijo de Madox y que solo tenía unos meses cuando este pintó el cuadro. Este detalle aporta una nota de ternura y nos indica la preocupación que en el fondo trasmite Madox en su cuadro a embarcar en ese viaje a toda su familia. Su hijo Oliver moriría muy joven, con solo diecinueve años, cuando ya empezaba a prometer como artista y poeta.

El cuadro es minucioso y resulta francamente entretenido revisarlo con calma y descubrir los acantilados blancos de Dover que aparecen al fondo y el vapor con su larga estela de humo y esa larga pipa de arcilla de alguien que está fumando y también, al individuo pelirrojo que coloca las verduras en ese bote salvavidas blanco en cuyo casco figura el irónico nombre del barco, "El Dorado".

Ford Madox contaba que pintó este cuadro casi totalmente al aire libre - anticipándose por tanto algo a los impresionistas - para intentar reflejar la sensación de frío en las manos y la cara así como la luz proyectada sobre el mar en los días lluviosos. Iniciado en 1852 lo terminó en 1855 cuando - ironías del destino - su amigo Thomas Woolner había regresado a Inglaterra una vez que el paraíso australiano comenzaba a desaparecer.

El director británico Derek Jarman le robaría a Madox en 1987 el título del cuadro para su poética película "The Last of England" (1987) basada en la pérdida de la tradicional cultura inglesa, indicando que unos de sus antepasados también habían realizado un viaje similar.

Este cuadro se conserva en el Museum and Art Gallery de Birmingham y una copia del mismo en el Fitzwilliam Museum de Cambridge. Una réplica en acuarela realizada en 1864 se conserva en la Tate Britain. Del 25 de febrero al 3 de junio de este año se puede visitar en el Museum of Fine Arts de Gante con motivo de la exposición: "Ford Madox Brown - Pionero de los Prerrafaelitas".

Pulsando aquí puedes ver un agradable video con una muestra de la obra de Ford Madox Brown.

lunes, 6 de febrero de 2012

La Gioconda del Prado - Anónimo



El mundo del arte anda revolucionado desde hace unas semanas después de un artículo aparecido en el "The Art Newspaper", periódico británico mensual dedicado al mundo del arte y en él que se afirmaba que "La Gioconda" de Leonardo da Vinci tenía una hermana gemela en el Museo del Prado.

Todo comenzó cuando Martín Bailey, colaborador habitual de dicho periódico, se coló físicamente en un congreso londinense de expertos en la pintura del Renacimiento que se celebraba simultáneamente con la exposición de la National Gallery denominada "Leonardo da Vinci: Painter at the Court of Milan" exposición que se clausuró ayer día 5 de febrero. En este congreso, la especialista y conservadora del Museo del Prado, Ana González Mozo, presentó una ponencia en la que se relataban los trabajos de limpieza a los que se había sometido el cuadro existente en el Museo del Prado conocido como "La Gioconda de Madrid" o "La Gioconda del Prado" y la evidencia, después de realizados esos trabajos de limpieza de que, ese cuadro, había salido del estudio de Leonardo da Vinci y era obra de alguno de sus discípulos que lo habrían pintado a la vez que su maestro ejecutaba su célebre "Mona Lisa".

Esta noticia, que el equipo directivo del Museo del Prado pensaba comunicar próximamente, fue pisada hábilmente por Martín Bailey - quién desdeña este botín - y a partir de ese momento, todas las conjeturas y posibles historias sobre la ejecución del cuadro están servidas.

Se ha hablado de una hermana de "La Gioconda" pero, más bien tendríamos que hablar de su hermanastra. Ambas serían hijas de la misma madre, La Pintura, pero engendradas por distinto padre, Leonardo da Vinci el de una y desconocido el de la otra.

Los sabios no han tardado en hacerse oír y las apuestas están en el aire.

Así, mientras los conservadores jefes de el Museo del Prado, Matías Díaz Padrón y Miguel Falomir, así como el conservador jefe en el Centre de Recherche et de Restauration des Musées de France, Bruno Mottin, estiman que el cuadro debió salir de las manos de algunos de sus dos discipulos florentinos, Andrea Salazi o Francesco Melzi, Alessandro Vezzosi, director del Museo Ideale Leonardo Da Vinci y el profesor Pietro Marani, considerado uno de los mayores expertos en la obra de Leonardo, sostienen que el cuadro fue pintado por uno de sus dos discipulos españoles, bien Fernando de Llanos o bien Fernando Yáñez de la Almedina descartando ellos a los dos florentinos por cuestión de fechas, edad y estilo.

Ya en catálogos antiguos del Museo del Prado y antes de que se eliminase el fondo negro que tapaba ese paisaje que se dice corresponde a La Toscana italiana, "La Gioconda del Prado" se atribuía a Hans Holbein "El joven" o a Fernando Yañez de la Almedina.

La verdad es que, cuando uno contempla el rostro de "Santa Catalina", obra de este último pintor, conservada en el Museo del Prado y que llegó a ser atribuida a Leonardo da Vinci o repara en el de las mujeres, casi clónicas, que pintó en varios de los doce grandes cuadros que adornan las puertas del retablo de la catedral de Valencia, le parece estar viendo el de la misma mujer, el de la que se ha denominado "La Gioconda" y que según afirman los sabios, correspondería a una tal Lisa Gherardini (Mona Lisa), la mujer de un comerciante llamado Francesco del Giocondo.

Dicen que durante este mes de febrero, el Museo del Prado nos la presentará en sociedad. Ella, que durante 500 años ha permanecido en el anonimato, se ha convertido en famosa de la noche a la mañana y dentro de unos días viajará a París, al Louvre, para pasar unos días con su hermanastra en la exposición "L'ultime chef-d'œuvre de Léonard de Vinci, la Sainte Anne" (29 marzo-25 junio). Allí, los afortunados podrán ver a las dos juntas por el precio de una. De una entrada.

También dicen que esta "Gioconda" no es una obra maestra, ni se puede comparar con la del genio florentino pero, a mí me gusta. Es como ver a Lisa Gherardini rejuvenecida, con diez años menos, sin esa ictericia provocada por los oxidados barnices y con sus cejas todavía algo pobladas. No sé. La encuentro más guapa, más arreglada, mejor peinada y además - eso es lo mejor - sigue dibujándose en sus labios esa sonrisa enigmática que siempre nos hechizó.

Bienvenida de nuevo.

viernes, 27 de enero de 2012

La Vucciria - Renato Guttuso



Renato Guttuso (1911-1987), uno de los pintores más importantes y también uno de los más cotizados en el mundo artístico del siglo XX italiano, nació en el seno de una familia acomodada en la localidad siciliana de Bagheria aunque sería registrado en Palermo por problemas administrativos. Estudiante de Bellas Artes en Palermo, a los diecisiete años ya participó con éxito en su primera exposición colectiva. Influido principalmente por Courbet, Van Gogh y Picasso pronto su pintura sería conocida en toda Europa.

Desde sus comienzos, la pintura de Guttuso tiene una fuerte carga de manifiesto social característica del movimiento artístico "Corrente", movimiento formado por un grupo de pintores italianos entre los que él se encuentra y desde el que se pretende criticar la cultura oficial y mantener una fuerte oposición al fascismo que dominará Italia hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Guttuso se afiliará al clandestino Partido Comunista italiano, partido al que sería afín hasta el final de sus días. Su obra más polémica y casi motivo de excomunión fue el lienzo titulado "Crucifixión" en el que la figura de Cristo está medio tapada por uno de los ladrones y por una María Magdalena desnuda mientras, en primer plano, aparecen unas siniestras botellas de vinagre, un martillo y los clavos usados en la crucifixión. Guttuso escribiría en su diario: "este es el símbolo de todos los que soportan ultraje, cárcel y tortura por sus ideales".

Casado en 1947 con Mimisse Dotti a la que amó hasta el final de sus días, su pasión por las mujeres, hizo que le fuera infiel toda su vida, primero con una tal Caria Piro esposa de un político democristiano y luego durante casi 20 años con Marta Marzotto, la esposa de un conde y empresario textil y que sería para él además de su amante, su musa y la modelo a la que retrataría en infinidad de sus lienzos.

Uno de los cuadros por los que es más conocido Renato Guttuso es por el cuadro que hoy traemos a este blog, "La Vucciria".

Escribía Peter Robb en su libro "Medianoche en Sicilia" que: "Llegar al Vucciria saliendo de un callejón estrecho y sinuoso es como salir de entre bastidores al escenario en mitad de la representación" y realmente, no le faltaba razón. Todo el que pasa por la ciudad siciliana de Palermo y visita "La Vucciria", aunque este mercado ya no es lo que era cuando el pintor Renato Guttuso lo plasmó en el lienzo del que hoy hablamos, queda impresionado por el ambiente, el vocerío, los olores y el color que estallan en este antiguo mercado de la carne situado en una de las zonas más deprimidas de la ciudad y sometida hoy día a un lento proceso de rehabilitación.

El cuadro "La Vucciria" al que su amigo Leonardo Sciascia definió como "el sueño de un hombre hambriento", ejerce sobre el espectador una atracción imposible de reprimir y hace que se sienta como uno más de los personajes que recorren ese estrecho pasillo entre puestos atiborrados de pescados, hortalizas, quesos o embutidos mientras los vendedores vocean su mercancia o el carnicero despieza la ternera suspendida de un gancho.

Guttuso fue un pintor realista expresionista pero su pintura está también cargada de símbolos. De "La Vuciria" el dijo que: "Es una naturaleza muerta en la que los seres que por ella se mueven también serán algo muerto algún día. Es un cuadro negro, que parece pintado sobre un fondo negro. Quiero decir, en algún momento, mientras pintaba, me di cuenta de todo lo que contenía, una abundancia de la vida, y al final, un sentimiento destructivo."

En "La Vucciria" varios de los personajes que aparecen en el cuadro son conocidos. Así, el pescadero que sujeta la cabeza del pez espada es el propio Guttuso, la mujer de negro con una bolsa en la mano es su mujer Mimisse y el hombre del jersey amarillo es un escultor amigo de Guttuso. La mujer de espaldas, la figura central del cuadro y sobre la que recae la atención a primera vista del espectador, se trataría de su amante, Marta Marzotto.

Guttuso murió solo y multimillonario en la ciudad de Roma donde vivía y donde tenía su estudio, en el llamado Palacio del Grillo. Su mujer Mimisse había muerto poco tiempo antes y a su amante, la condesa Marta Marzotto, liada con un destacado miembro del partido comunista llamado Lucio Magri, se negó a recibirla antes de su muerte. Por los derechos a su herencia se entablaron querellas y juicios entre la condesa Marzotto, hoy en dia octogenaria y diseñadora de joyas y un hijo adoptivo de Guttuso pero, esa larga historia es demasiado larga para contarla en tan pocas líneas.

El cuadro de La Vucciria pintado en 1974, fue donado por el pintor a la Universidad de Palermo, pudiéndose contemplar en el Palacio Steri, antigua sede de la Inquisición española y hoy en día, sede del rectorado de la Universidad.

En este video se puede contemplar una detallada visión de este magnífico cuadro.

martes, 17 de enero de 2012

Melankoli - Edvard Munch


"Lo que esta arruinando el arte moderno es el comercio, al exigir que los cuadros se vean bien una vez que se los cuelga en la pared. No se pinta por el deseo de pintar o con la intención de pintar una historia." Así se expresaba Edvard Munch en 1892 después de recibir las más agrias críticas en la Exposición de la Sociedad de pintores berlineses a la que había asistido como invitado ese mismo año.

A esa exposición, Munch había presentado, entre algunas otras obras, la primera versión de "Melankoli" (Melancolía) realizada un año antes y que se puede considerar como la obra inicio de su ciclo pictórico denominado por él mismo como "El Friso de la Vida: un poema sobre la vida, el amor y la muerte", un ciclo que Munch cerrará en 1902 y que recoge una parte de la historia de su vida en la que se mezclan sus vivencias como pintor, sus amores frustrados, su miedo a la vida o su contacto cercano con la muerte. A "El Friso de la Vida" pertenecen sus cuadros más conocidos tales como "Pubertad", "El Beso", "Madonna", "El grito", "Angustia", "La danza de la vida", "La muerte en la habitación de la enferma" o las diferentes versiones de "La muerte de Marat".

En "Melankoli", Munch pintó una situación vivida en el verano de 1891 en el fiordo noruego de Asgárdstrand, lugar donde él solía pasar los veranos y a donde también llegarían ese verano sus amigos Oda Krogh, Jappe Nilssen y Hans Jaeger, todos ellos pertenecientes al movimiento Kristiania Bohemen, un movimiento formado por un grupo de bohemios intelectuales y artistas de Christiania, la antigua capital de Noruega, y que preconizaban, entre otras cosas, la exaltación del amor libre.

Oda Krogh era una pintora noruega, divorciada de su anterior marido y casada con el también pintor y escritor Christian Krohg del que había sido alumna. Oda estaba considerada como una figura dentro del movimiento en el que llegó a recibir el apelativo de "La Princesa Bohemia". Jappe Nilssen era un escritor y crítico de arte, muy unido a Munch y hombre enamorado profundamente de Oda Krogh que lo había convertido en su amante a ratos. Hans Jaegger era otro escritor noruego, conocido activista político de ideas anarquistas y miembro fundador del Kristiania Bohemen y con el que también había mantenido o mantenía relaciones sentimentales Oda Krogh.

Parece ser que al poco de llegar todos a Asgárdstrand, Oda Krogh se insinuó una de las noches llamando medio desnuda a la puerta de la habitación de Munch con la excusa de charlar sobre una posible y futura colaboración pictórica entre ambos. Munch, aquella noche,  no llegó a tener una relación sexual con Oda pues, pesaba en su mente el recuerdo de su anterior experiencia amorosa con una mujer casada y de la que había salido mentalmente tocado  pero, el enredo amoroso y el mundo de los celos al que él asistía ese verano le hizo proponer a Jappe Nilssen que posase para él con el fin de poder reflejar ese sentimiento que él pensaba que debía estar sintiendo su amigo luchando por el amor de una mujer tan demandada.

Munch pintó a Jappe Nilssen en una esquina del cuadro, sentado en la playa de Asgárdstrand y con una expresión melancólica mientras, al fondo, se puede divisar a una figura vestida de blanco, seguramente Oda, que se dirige hacia una barca amarilla acompañada de otros dos seres, tal vez su marido Christian Krohg y Hans Jaeger, alguno de los cuales, tal vez,  se la llevará en la barca para ir a hacer el amor en alguna isla cercana del fiordo.

La estructura del cuadro, situando en primer plano a su amigo Jappe y al fondo, casi imperceptibles, a las otras tres figuras, hace comprender que Munch ha querido indicar que la escena, el conflicto sentimental, se está desarrollando en el interior del cerebro de Jappe, cerebro que Munch disecciona magistralmente para describir la historia al espectador.

La primera versión de "Melankoli" se conserva en el Munch-museet de Oslo. La segunda versión pintada en 1892 y que es la que vemos en esta entrada pertenece al Nasjonalmuseet/Nasjonalgalleriet de Oslo existiendo una tercera versión en el Bergen Kunstmuseum además de otras varias pintadas sobre madera y que se encuentran repartidas por varios museos del mundo. La primera version se denominó originalmente "Den gule båten" (El barco amarillo) y las dos siguientes se las ha denominado también como "Sjalusi" (Celos).

Algo más sobre la historia de Asgárdstrand en este video.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Die Toteninsel III (La isla de los muertos) - Arnold Böcklin


Cuando en abril de 1880 Marie Berna visitó al pintor Arnold Böcklin en su estudio de Florencia, no se podía imaginar el simbolista suizo lo que aquella visita representaría para su futura obra y su prestigio como pintor.

Marie Berna-Christ era una viuda burguesa residente en Büdesheim, un municipio de la Renania-Palatinado y que acababa de formalizar sus relaciones con un conde alemán, el conde Waldemar von Oriola, y con el que iba a casarse en diciembre de ese mismo año.

Propietaria del castillo de Büdesheim que había heredado de su antiguo marido el Dr. Georg Berna, muerto hacía quince años a causa de una difteria cuando solo llevaban casados un año, había acudido al estudio de Arnold Böcklin, atraída por la fama que este pintor había ido adquiriendo en Europa a través de sus pinturas inspiradas en temas mitológicos, oníricos y fantásticos y con la idea de encargarle "un cuadro para soñar" -según sus palabras- y que le sirviese para redecorar alguna de las habitaciones de su mansión de Büdesheim donde viviría con su nuevo amor.

Una vez en el estudio, Marie reparó en una obra sobre la que estaba trabajando Böcklin y que representaba un misterioso islote que surgía en medio del agua y en el que parecían existir estancias dentro de la roca medio cubierta por unos gigantescos cipreses que crecían en el centro de la isla. Entusiasmada con el cuadro le pidió a Böcklin que le hiciera uno igual o parecido y quedó en volver dentro de unas semanas después de una gira que estaba realizando por Italia.

Böcklin aparcó el cuadro sobre el que estaba trabajando y que era un encargo de su mecenas en Frankfurt, Alexander Günther, y se puso a trabajar en uno de dimensiones algo más pequeñas pero con el mismo tema variando ligeramente los tonos y el tipo de estancias en la roca. A la vuelta de su clienta Marie Berna, esta quedó contenta con el esbozo del cuadro pero algo se debió de gestar en esa reunión pues Böcklin añadió posteriormente al cuadro una embarcación con un remero y una misteriosa figura de pie vestida de blanco ante un ataúd colocado de través en la embarcación.

¿Fue Marie la que dió la idea a Böcklin de añadir al cuadro ese traslado ceremonial de un difunto hacia aquella misteriosa isla?

Hans Holenweg, uno de los mayores estudiosos de la obra de Böcklin, en su articulo para el catálogo de la exposición que se celebró esta pasada primavera en el Palazzo Comunale de Fiesole con el nombre de "Isole del pensiero” en la que se mostraba una selección de obras de Arnold Böcklin, Giorgio de Chirico y Antonio Nunziante, indicaba que la idea de introducir en la barca una figura de pie y vestida de blanco y un ataúd atravesado en ella debió de surgir de Marie Berna como un recuerdo a su difunto marido. La figura blanca de espaldas no puede ser otra que la joven viuda en cuestión en el acto de rendir homenaje al difunto acompañándolo a su última morada, una isla con cámaras mortuorias donde reposar eternamente. Con este cuadro, Marie tendría un último recuerdo para el que fue su primer marido antes de iniciar su nueva vida con otro hombre.

Se sabe que Böcklin una vez terminado el cuadro para Marie, retomó la primera versión y le añadió la misma escena de la barca dirigiéndose hacia la isla, escena que repitió en otros tres cuadros similares a los dos primeros y que fueron pintados posteriormente y a los que denominó siempre como "La isla de los muertos" según queda testimoniado en una carta que Böcklin mandó a su mecenas Alexander Günther al terminar la primera versión desmintiendo así las teorías que atribuían a otros el título del cuadro

La tercera versión de "La isla de los muertos" es la que hoy hemos traído a este blog y en ella aparecen, como detalle curioso, las iniciales del pintor (AB) situadas sobre la entrada a una de las cámaras mortuorias, la situada en el extremo derecho del cuadro. Esta versión, la de tonos más claros de las cinco versiones pintadas por Böcklin, fue realizada a finales de 1883 ante la reiterada insistencia de Fritz Gurlitt, su marchante en Berlín, el cual la vendió al año siguiente a un particular pasando a manos de Adolf Hitler - un enamorado de la pintura de Arnold Böcklin - en 1936. La pintura permaneció en Berlín, en la antigua Cancillería del Reich, y al final de la Segunda Guerra Mundial, estuvo extraviada hasta que en 1980, Rusia la ofreció a la Alte Nationalgalerie en Berlín que la adquirió y donde se puede contemplar.

La cuarta versión, pintada sobre una lámina de zinc, era propiedad del barón Heinrich Thyssen-Bornemisza y fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, durante un bombardeo alemán sobre la ciudad de Rotterdam al estallar una bomba en la residencia del barón. Se tiene referencia de ella gracias a unas fotos en blanco y negro. La quinta y última versión fue pintada en 1886 para el Museum der Künste de Leipzig.

Podríamos escribir mucho sobre estos misteriosos cuadros y su misteriosa isla pero necesitaríamos muchas páginas y mucho tiempo. Son miles los artículos que se han escrito sobre estas pinturas y mucha la influencia que ha ejercido el tema sobre pintores, escritores, compositores y cineastas. La isla de los muertos inspiró a Emil Nolde, Giorgio de Chirico, Max Ernst, Salvador Dalí, Ernst Fuchs, Fabrizio Clerici, Mauro Falzoni, Antonio Nunziante, August Strindberg, Sergei Rachmaninov, Max Reger y un largo etcétera de personajes ilustres desde 1880 hasta nuestros días.

Puedes ver algo más de la obra de Arnold Böcklin en este vídeo.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Gabriele Münter - Kandinsky y Erma Bossi sentados a la mesa


Nacida en Berlín en el seno de una familia pudiente, Gabriele Münter (1877-1962), pintora representante del expresionismo alemán, es casi más conocida por su relación personal con el pintor Wassily Kandinsky que por su obra pictórica, cosa harto frecuente entre las mujeres pintoras de su época.

Formada artísticamente desde muy joven a través de las enseñanzas de maestros privados puestos por su padre marcharía con veinte años a Düsseldorf para continuar sus estudios  asi como a Estados Unidos donde pasaría otros dos años al cabo de los cuales volvería a Alemania instalándose en Munich y apuntándose en 1901 a la escuela de Arte Phalanx, una escuela creada por una asociación de pintores que aprovechaban dicho lugar para aprender y exponer en él y en la que expondría ese mismo año y por primera vez en su carrera pictórica, Wassily Kandinsky.

Kandinsky estaba casado por esas fechas con su prima Ania Tchimiakin pero, de su continua relación con Gabriele en la Phalanx, acabaría surgiendo entre ellos una atracción que hará que a los pocos meses de conocerse, Gabriele Münter se convierta en su amante con la promesa por parte de Kandinsky, once años mayor que Gabriele, de romper su matrimonio con Ania Tchiamiakin, promesa que irá demorando manteniéndose su relación adúltera durante más de diez años.

Desde 1903 viajan juntos por toda Europa exponiendo ambos en ciudades como París, Varsovia, Túnez o Berlín, y en 1908 compran una casa en la localidad de Murnau a orillas del lago Staffelsee, un lugar del que se habían enamorado en un viaje anterior por la Baviera.

En esta casa, bautizada por los lugareños como la "Russenhaus" (La casa rusa) pasarán grandes temporadas y allí prepararán parte de su proyecto de formación de la "Neue Künstlervereinigung" (Nueva Asociación de Artistas) un movimiento al que darán vida en 1909 en Munich junto a los pintores Alexei von Jawlensky, Marianne von Werefkin, Adolf Erbslöh y Alexander Kanoldt y que tratará de expresar la verdad espiritual a través de un arte intuitivo, espontáneo y símbólico, movimiento que se excindiría dos años después para formar el que se denominaría "Der Blaue Reiter" (El jinete azul) y que estaría encabezado por Kandinsky, Franz Marc, Macke y también Paul Klee.

Sería en 1912, en plena ebullición de este movimiento, cuando, aprovechando unos días de descanso en su casa de Murnau, pintaría Gabriele Münter el cuadro que hoy visitamos "Kandinsky und Erma Bossi am Tisch" (Kandinski y Erma Bossi sentados a la mesa).

En él, se ve a Kandinsky ataviado con una chaqueta o chaleco azul y unas curiosas tobilleras o calcetines cortados de color verde, sentado en la mesa del comedor de su casa mientras charla tomando un café con una amiga de la pareja, la pintora italiana Erma Bossi, una mujer comprometida también con el movimiento "Neue Künstlervereinigung" y que vivía a caballo entre Milán, París y Mónaco, visitando muy a menudo a sus amigos en especial cuando estos residían en Murnau. Desgraciadamente, solo unas pocas pinturas de Erma Bossi han llegado hasta nuestros días mostrando en su obra conocida una sucesiva influencia de artistas como Seurat, Matisse y Derain así como de los propios, Kandinsky y Münter.

El cuadro es un apunte, casi biográfico, de un momento íntimista destacando en él, su colorido, fruto de la influencia en Gabriele de Matisse y otros fauvistas, estilo que luego derivaría hacia la abstracción.

La primera Guerra Mundial hará que Münter y Kandinsky marchen a Suiza pero la condición de ciudadano ruso de Kandinsky le convierte en un potencial enemigo del país por lo que regresa a Moscú en 1914. Kandinsky, quién ya había obtenido el divorcio de Ania Tchimiakin en 1911, se casará en 1916 con la rusa Nina Andreyevskaya. El golpe para Gabriele Münter será dolorosísimo y ya no volverá a ver jamás a Wassily Kandinsky.

Gabriele Münter donó unos años antes de su muerte a la Galerie im Lehnbachhaus de Múnich una ingente obra consistente en obras de Kandinsky, Marc, Klee y de ella misma así como la correspondencia mantenida durante los años de relación con Kandinsky. Toda esta obra donada generosamente fue salvada del posible expolio del Naciolsocialismo durante la segunda Guerra Mundial gracias a ella que la conservó escondida en el sótano de su casa de Murnau a sabiendas del peligro que corría si hubiera sido descubierta por los nazis.

Gabriele Münter moriría en 1962 en Murnau y su casa, la "Münter-Haus", rehabilitada hace algunos años, se ha convertido en un museo en recuerdo de esta gran pintora y mujer.

Este cuadro se conserva en la Städtische Galerie im Lenbachhaus und Kunstbau, München. 

Puedes ver más obra de Gabriele Münter en este agradable video.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Le Berceau - Berthe Morisot



"Dado el talento natural de sus hijas, mi instrucción no las convertirá en simples pintoras de salón, sino en auténticas artistas. ¿Se da usted cuenta de lo que esto puede significar? Será revolucionario, e incluso diría que catastrófico en un entorno burgués y elitista como el suyo¿Está segura de que no llegará a lamentar el día en el que permitió que el arte entrara en su casa, hoy un hogar respetable y apacible? ¿Se da cuenta de que el arte puede llegar a regir el destino de sus dos hijas?"

Con estas palabras se cuenta que se expresó el pintor Benoit Guichard cuando se dió cuenta del talento que para la pintura tenían sus dos alumnas, Edma y Berthe Morisot, a las que su madre, la Sra Morisot, había decidido convertir unos años antes, en 1858, en unas buenas pintoras con el objeto de que le hicieran un cariñoso regalo de cumpleaños a su padre.

No eran para menos las palabras de Guichard debido a los progresos que había observado en aquellas dos jóvenes y que ya reclamaban un profesor menos clasicista que Guichard, alguien que las formase en la pintura al aire libre, en una pintura que fuera capaz de reflejar en pocas sesiones lo que sus ojos veían a su alrededor.

Abandonados los estudios academicistas en el Louvre de la mano de Guichard, conocerían con tan solo 20 o 21 años a Camille Corot, un renombrado paisajista de la Escuela de Barbizón y máximo representante de ese tránsito en la representación del paisaje clásico al paisaje realista y que se estaba produciendo al margen de todas las escuelas. Corot las admitiría como alumnas suyas recibiendo de él sus enseñanzas durante unos años en los que empezarían también a tomar contacto con los círculos artísticos parisinos.

A partir de 1864, Edma y Berthe Morisot son admitidas en el rígido Salón de París, exponiendo a partir de entonces con regularidad y con una buena crítica por parte de su jurado.

1868 cambia la trayectoria profesional de ambas hermanas al enamorarse Edma de un tal Adolphe Portillon, un oficial de marina y antiguo amigo de Edouard Manet cuando ambos se preparaban para ingresar en la Academia Naval Francesa y, por otra parte, Berthe conoce, curiosamente, a Edouard Manet a través del pintor Fantin-Latour, el cual se lo presenta en el Louvre.

Un año después, Edma Morisot se casa y abandona el mundo de la pintura, mundo en el que seguirá su hermana Berthe, muy influenciada en esos primeros momentos a través de su relación con Manet con el que le llegará a unir una gran amistad y para el que posará en numerosos retratos. Esa influencia irá cambiando progresivamente de lado siendo Berthe Morisot la que acabe aconsejando a Manet que exponga con el movimiento impresionista del cual ella se convertirá en miembro y partícipe incondicional en todas las exposiciones de la llamada "Sociedad Anónima de pintores, escultores y grabadores", sociedad que celebrará su primera exposición en París en 1874 y en la que se bautizará a ese grupo de pintores como los impresionistas.

En esa exposición presentó Berthe Morisot el cuadro que hoy traemos aquí, "Le Berceau" (La Cuna).

En “Le Berceau”, Berthe Morisot retrata a su hermana Edma contemplando amorosamente a Blanche, su segunda hija, nacida unos días antes, mientras parece correr el velo de la cuna aumentando así el momento intimista entre las dos. El cuadro, destila esa dulzura que inspira la maternidad y que solo una mujer puede ser capaz de pintar. Un bellísimo cuadro que como indica el Museo d'Orsay en su comentario al mismo, fue considerado por la crítica como un cuadro elegante y con gracia pero que no tuvo mayor repercusión.

El cuadro permaneció en la familia Portillón y fue comprado en 1930 por el Museo del Louvre a la niña del cuadro, Blanche Portillón, (de casada Mme Forget), pudiéndose contemplar en la actualidad en el Musée d'Orsay, Paris,

Berthe Morisot se casó en 1874 con Eugene Manet, un hermano de Edouard Manet y siguió pintando hasta su muerte dejando más de 600 obras entre óleos y dibujos siendo uno de los mayores representantes del impresionismo pero no suficientemente valorada ni reconocida.

Una pequeña muestra de la obra de Berthe Morisot se expone estos días en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Puedes ver algo más de su obra en este video.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Nighthawks - Edward Hopper



Hoy he vuelto a pasar por delante del bar de Hopper y camuflado entre las sombras de la calle, observo que siguen ahí los mismos cuatro personajes solitarios, serios y silenciosos de ayer. Refugiados, tal vez encerrados en ese bar sin puerta al exterior, expuestos como en una vitrina a la vista de todos los que curioseamos en sus rostros y en su aspecto intentando penetrar en sus vidas a través de ese oculto escudriñamiento.

En todos los barrios de las grandes ciudades hay siempre un bar semejante al de Hopper. En el de la ciudad en la que ya no suelo habitar, existe uno casi igual a este.

Suele cerrar hacia la una de la mañana y los fines de semana algo más tarde. A lo largo de las casi dos décadas que he vivido en ese barrio, siempre que pasaba delante de él observaba a sus cíclicos personajes con un irreprimible voyeurismo.

Digo cíclicos porque, a mis ojos de voyeur, todos han tenido un ciclo más o menos largo pero suficiente para poder ir tejiendo una historia sobre ellos. Alcohólicos irredentos, matrimonios por compromiso, comerciales abatidos por los malos días, cirujanos camuflados, solitarios aburridos, amantes, busconas……..

Todos llegaban un día y desaparecían al cabo de días, meses o años. Todos dejaban una historia para inventar.

Yo también llegué a entrar en ese bar muchos días a lo largo de muchos años. Seguramente, cuantos me vieron fabricaron su historia sobre mi posible vida.

Quién sabe cuantos Hopper me pintaron durante ese tiempo.

El poeta Wolf Wondratschek en uno de los versos de su poema – "Nighthawks: After Edward Hopper's Painting" - basado en este cuadro, decía refiriéndose a la pareja que aparece en él: «No dicen una sola palabra, pero, por qué deberían hacerlo? /Ambos fuman, pero no hay humo/Apuesto a que ella le escribió una carta / Dijera lo que dijese, él ya no es el hombre que volvería a leer las cartas de ella»

Cuentan los estudiosos de Edward Hopper que este cuadro, "Nighthawks" (Los halcones de la noche), ha sido motivo de inspiración para poetas como Wondratschek, directores de cine como Sam Mendes o Ridley Scott, dramaturgos como Douglas Steinberg, músicos como Tom Waits, escultores como George Segal y pintores como Gottfried Helnwein que llegó a calcar el cuadro sustituyendo únicamente el rostro de los cuatro anónimos personajes de Hopper por los de Elvis Presley, James Dean, Humphrey Bogart y Marilyn Monroe.

El éxito y la trascendencia de Hopper estriba en su capacidad para generar el voyeurismo que late en el ser humano y que explota con cada uno de sus cuadros. Todos picamos el cebo y nos inventamos una historia para sus solitarias imágenes con lo cual, estas pasan a formar parte de nuestra memoria involuntaria haciéndonos casi protagonistas de ellas.

Mañana o pasado, volveré a pasar otra vez por el bar de Hopper y recordaré el comienzo del poema de Wondratschek:

It is night/ and the city is deserted. /The lucky ones are at home…….

Este cuadro, pintado en 1942, se conserva en el The Art Institute of Chicago. Puedes ver algo de la obra de Hopper en este recomendado y agradable video.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Dibujos 81 - Yolanda E. (In Memorian)



Yolanda E. (Madrid, 1951 - Valencia, 2010) fue una pintora a ratos. No fue la pintura su profesión pero si fue su válvula de escape, su hobby y su sillón del psiquiatra cuando lo necesitó.

A través de sus dibujos, óleos y acuarelas se pueden leer como en un diario sus momentos felices y sus momentos bajos, depresivos. Los naifs alegres y coloristas alternan con su sombría serie de las botellas, unas botellas deformadas en las que se dibujan unas almas prisioneras dentro del oscuro cristal.

También su vida fue así, un poco naif y un poco alma prisionera dentro de un cuerpo que se negó a obedecerla en los últimos años de su vida.

Estos cuatro dibujos, pintados por ella en 1981, quieren ser un pequeño recordatorio en el primer aniversario de su muerte.


domingo, 13 de noviembre de 2011

La Fille du “Rat Mort” - Maurice de Vlaminck


"Le Rat Mort" era un café-cabaret situado en plena Place Pigalle y a poca distancia del "Moulin Rouge", del “Chat-Noir”, del "Tambourin", del "Café des Arts" y de otros antros de diversión parisinos ubicados a la orilla de Montmartre y en los que se reunía toda la sociedad cultural y bohemia del París de final y principios de siglo.

Inaugurado en 1886 en el nº 7 de la Place Pigalle con el nombre de "Café Pigalle" y separado por la Rue Frochot de "La Nouvelle-Athènes", otro café muy ligado al grupo impresionista, cambiaría de dueño unos años después así como de nombre, achacándosele el nuevo - según algunas crónicas irónicas - al hedor a rata muerta que reinaba en la zona.

Lugar de encuentro y de almuerzo matinal de intelectuales, políticos y de honorables padres de familia, se convertía por las noches en centro de reunión de la bohemia golfa del todo París, en el prostíbulo frecuentado por las “cocottes” de lujo y tal vez en el primer lugar de la capital parisina junto con el "Le Hanneton" y el "Souris La" en el que se podía ver a damas respetables comprando los servicios carnales de otras mujeres.

Maurice Vlaminck (París, 4 de abril de 1876 - Eure-et-Loir, 11 de octubre de 1958) pintó este cuadro que hoy vemos a finales de 1905, en plena eclosión fauvista. Acababa de celebrarse la Exposición del Salón de Otoño de París a la que él había presentado 8 de sus obras y en la que el crítico Louis Vauxcelles había bautizado al grupo formado por Matisse, su amigo Derain y él mismo como las bestias salvajes: "...mais c'est Donatell parmi les Fauves",  dando así nombre al movimiento Fauvista.

Este cuadro forma grupo con otros dos similares pintados en el "Rat Mort" por Vlaminck y no porque Vlaminck fuera un golfo o un mujerigo amigo de prostitutas como lo era Lautrec sino porque sencillamente, Vlaminck trabajaba en esas fechas como violinista en la pequeña orquesta que animaba las veladas del “Rat Mort” y servía de acompañamiento a las depauperadas y somñolientas "danseuses" del cabaret, lo cual le permitía contemplar y tomar apuntes de aquel pintoresco lugar.

Hijo de músicos, Vlaminck había estudiado música de la mano de sus padres convirtiéndose en un buen violinista aunque no tardaría en reconocer que la música no era lo suyo y que su verdadera pasión era la pintura, pero, de su relación con la joven Suzanne Berly con la que se había casado en 1896, les habían ido naciendo tres hijas a las que había que alimentar por lo que, tenía que olvidar aquella pasión a ratos y buscar algo que les diera de comer. Por este motivo, Vlaminck alternó sus primeros años de pintor con la profesión de músico y con la de corredor ciclista, boxeador y novelista de historias eróticas, una de las cuales sería ilustrada por Derain. Cualquier cosa en la que se pudiera ganar dinero pues, con la pintura y hasta el famoso Salon de Otoño de 1905, no había visto ni un franco. A raíz de esta Exposición y a pesar de las malas críticas recibidas, la cosa cambió pues a los pocos meses el marchante Ambroise Vollard le ofrecía 6000 francos por toda la obra que tuviese en su estudio.

"La fille du Rat Mort" es, más que un cuadro, una caricatura inundada de ese color puro, como recién salido del tubo y que solo los fauvistas supieron dar a sus cuadros y en la que se nos muestra el sórdido mundo que se escondía tras las paredes de aquellos celebres antros representado en esa mujer de mirada triste, a medio desnudar o a medio vestir, con sus medias negras y sus ligas rojas y adornada con ese enorme y florido sombrero.

Al parecer, de las paredes del "Rat Mort" colgaban cuatro cuadros en los que aparecían escenas en las que los protagonistas eran ratas. Así en uno de ellos se veía el nacimiento de la rata, en otro la celebración de su matrimonio, en otro la orgía del banquete de boda y en el último de la serie, la muerte de la rata debido a la indigestión provocada por los excesos del banquete.

La moraleja se puede entender a través de la idea de que el hombre siempre es víctima de los placeres cuando se entrega a ellos de forma descontrolada.

Un vídeo sobre parte de la obra de Maurice Vlaminck pulsando aquí.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Helene Berg (Helene Nahowski) - Arnold Schoenberg


De Arnold Schoenberg dijo una vez el pintor Wassily Kandinsky: "Schoenberg no pinta para representar algo bonito o seductor sino que pinta sin ni siquiera pensar en la propia pintura".

Esta afirmación de Kandinsky no deja de ser cierta si nos atenemos a que Arnold Schoenberg (Viena, 1874-Los Ángeles, 1951), compositor ilustre y padre de la música dodecafónica, empleaba la pintura como una forma de relajación, como una expresión de sus sentimientos que él convertía en pinceladas de la misma forma que, en otros momentos, los trasformaba en notas músicales que se añadían lentamente a sus geniales composiciones sinfónicas.

La obra pictórica de Schoenberg tiene una base autodidacta aunque él recibiría clases durante algún tiempo de su amigo, el pintor vienés expresionista Richard Gerstl, pintor que había realizado varios retratos de la familia del compositor y del que acabaría enamorándose la mujer de Schoenberg lo que provocaría el abandono de ella, su posterior vuelta y como consecuencia, el suicidio de Gerstl en 1908.

Entre la producción de Schoenberg figuran una serie de autorretratos que el pintará desde 1906 a 1936 y en los que destaca la profunda mirada con que él se va retratando a lo largo de los años. Otra parte interesante de su obra la constituye la inquietante serie "Visión", un grupo de pinturas en las que insiste en plasmar también la mirada pero, en este caso, la de unos ojos solitarios que parecen escudriñar y penetrar en el espectador. También pintará a su familia y a varios de sus amigos de la Viena de principios de siglo entre los que estarán Gustav Mahler, Anton Weber, Richard Mandl, Alban Berg y su mujer Helene Berg.

En el cuadro que hoy traemos, Schoenberg retrata de soltera a Helene Nahowski, una estudiosa del bel-canto e hija ilegítima fruto de las relaciones del emperador austríaco Francisco José con una burguesa llamada Anna Nahowski. Unos meses más tarde de pintado este cuadro Helene Nahowski casaría en 1911 con el discipulo aventajado de Schoenberg, el también compositor Alban Berg.

Por su matrimonio con Berg se introduciría Helene en el mundo cultural, depravado y burgués de la Viena de los años 20 y tomaría contacto con los personajes que en él se movían tales como el escritor Peter Altenberg para cuyos escritos compondría Alban Berg una obra, los arquitectos Walter Gropius y Adolf Loos, los pintores Gustav Klimt y Oscar Kokoschka, el escritor y periodista satírico Karl Kraus, el compositor Alexander von Zemlinsky y la viuda de Gustav Mahler, Alma Mahler.

Será Alma Mahler casada nuevamente, esta vez con un escritor checo llamado Franz Werfel, la que introduzca la desestabilización en las relaciones entre Berg y su mujer Helene al presentarle en 1925, con motivo de una representación musical celebrada en Praga, a su cuñada Hanna y de la que Berg se enamorará profundamente. Su amor permanecerá en el secreto durante años y Berg llegara a escribir la famosa "Suite Lírica" concebida de un modo programático para relatar musicalmente y en clave todo lo vivido por él desde que conoce a Hanna hasta la depresión que le provoca vivir separado de ella. En dicha suite Berg utiliza sus iniciales y las de Hanna para realizar sus claves melódicas cifradas.

Al parecer, Helene llegó a conocer en vida de su marido el secreto de su relación gracias a ciertas informaciones relacionadas con la citada suite y que le trasmitiría un medico amigo de ambos llamado Martin Rothe, el cual, se estima, sentía una especial debilidad por Helene.

En diciembre de 1935 moría Alban Berg debido a una septicemia y después de unos meses de tratamiento por parte del doctor Martin Rothe para mitigar los efectos de un cuadro alégico generado por la picadura de una abeja. Se sabe que estuvieron acompañándole hasta el último momento, su mujer Helene y el citado Martin Rothe.

Con su muerte, Alban Berg dejó inconclusa una ópera llamada "Lulú" - aunque sí resuelto el esquema musical - en la que al parecer también expresaba en clave sus sentimientos hacia su secreto amor.

Helene Berg, se negó rotundamente a que la obra fuera terminada y hubo que esperar a su muerte en 1976 para que la completase el compositor austríaco Friedrich Cerha siendo estrenada en la Ópera Garnier de Paris en 1979. Como cuenta Santiago Martín Bermúdez en su magnífico relato "Lulú Angel mío" tal vez el anciano y maquiavélico Martin Rothe era aquel que contemplaba emocionado desde su sombrío palco como la protagonista principal, Lulú, convertida en una prostituta callejera, moría junto a su única amiga, la Condesa Geschwitz a manos de Jack el Destripador.

Este cuadro pintado en 1910 se conserva en el Historisches Museum der Stadt Wien, de Viena.

Puedes ver una selección de la obra de Arnold Schoenberg en este video


martes, 1 de noviembre de 2011

Christina’s World - Andrew Wyeth



Si se visita New York por primera vez, hay tres cosas que está uno casi obligado a ver antes de nada: la Estatua de la Libertad, la vista desde el último piso del Empire State Building y el cuadro que hoy traemos a este blog y cuyo original cuelga de una de las paredes del Museo de Arte Moderno (MOMA).

Este cuadro, un icono dentro de la cultura popular estadounidense, solo es comparable en popularidad al "Gótico americano", el cuadro pintado por Grant Wood y sobre el que escribimos algo aquí, hace ya algún tiempo. Baste decir que, en 2006, una retrospectiva de la obra de Andrew Wyeth en el Museo de Arte de Pensilvania, fue visitada por más de 175 mil personas en un período de menos de cuatro meses lo que representa un récord jamás igualado en la obra de un pintor vivo.

"El mundo de Cristina" fue pintado por el pintor de Pensilvania, Andrew Wyeth, en el año 1948 en los alrededores de su residencia de verano en Cushing, en el estado de Maine. En este cuadro, Wyeth retrata de espaldas a una mujer vestida de rosa y que parece arrastrarse por una pradera en dirección a una misteriosa casa que aparece lejana, allí en el horizonte. De la simple observación del cuadro no se puede definir la edad de la mujer ni tampoco averiguar si se encuentra en una situación de incapacidad que la impida llegar hasta la casa que ella parece contemplar. Solo destacan, la tremenda soledad de su entorno y la fragilidad aparente de sus delgados brazos en los que descarga el peso de su torso erguido.

Que hace esta mujer y que nos quería contar el pintor con este misterioso cuadro. Eso, lo explicó al mundo el propio Andrew Wyeth.

En este cuadro, él había querido representar a Christina Olson, una vecina a la que había conocido a través de su mujer y que vivía sola con su hermano Álvaro en la casa que aparece en el cuadro. Christina, era una mujer con una incapacidad motora producida por una poliomielitis que la había afectado en su juventud y que no se resignaba a permanecer sentada todo el día ni a usar una silla de ruedas para sus desplazamientos prefiriendo arrastrarse por el campo de donde recogía pequeños ramilletes de flores para adornar su casa.

Realmente, la mujer que aparece en el cuadro no es la propia Christina Olson. En esas fechas, ella tenía ya 55 años y para el detalle de su torso Andrew Wyeth usó a su esposa Betsy como modelo queriendo mostrar con este cuadro el sentimiento de admiración que él había llegado a sentir por aquella mujer.

A Christina la pintó en numerosos cuadros y también a su limitado mundo formado este por su hermano, por aquellas praderas y por esa grande y destartalada casa en la que los dos hermanos le llegaron a habilitar un estudio y desde el que Wyeth pintaría con ojos de voyeur el mundo que se filtraba a través de aquellas ventanas a las que él definió como unos gigantescos ojos, ojos como pedazos del alma, casi.

Christina Olson murió en 1969, algunos años después que su hermano Álvaro y está enterrada junto a él en el cementerio que existe a espaldas de la casa y en el que también descansa Andrew Wyeth por expreso deseo del mismo. La casa, construida en 1700 y reformada con su aspecto actual en 1871 por un antepasado de los Olson, está declarada desde junio de 2011 Monumento Histórico Nacional y forma parte actualmente del Farnsworth Art Museum, un museo con una de las colecciones más grandes de pintura de la familia Wyeth, toda una saga de artistas.

Puedes ver más obra del pintor realista Andrew Wyeth en este video o visitando su página Web.

domingo, 23 de octubre de 2011

Blue umbrella nº 2 - Alex Katz



El año pasado, con motivo de una visita a la ciudad de Viena allá por el mes de junio, coincidí con la exposición que se celebraba en el Museo Albertina sobre una muestra de la obra gráfica de Alex Katz (New York, 1927) y recuerdo que la profusa propaganda de la exposición colocada en las banderolas situadas por numerosas partes de la ciudad, se inscribía sobre la reproducción del cuadro que hoy visitamos por lo que no puedo evitar asociar aquel viaje a Viena con el rostro de esa mujer de mirada melancólica refugiándose de la lluvia bajo un paraguas azul como si del anuncio de una película de los años cincuenta o sesenta se tratase.

En realidad, algo de anuncio de película tenían los cuadros que Alex Katz pintaba entre los años 60 y principio de los 80, periodo al que corresponde este cuadro. La reciente aportación de la técnica del cinemascope y las grandes pantallas sobre las que se proyectaban las imágenes hacen que Alex Katz comience a fabricar unos lienzos cada vez más grandes en los que la dimensión horizontal dominará en exceso a la vertical. Los temas también estarán influenciados por el mundo del cine y por sus primeros planos. La actriz favorita que él pintará constantemente en todo tipo de papeles será su modelo, musa y también esposa, Ada del Moro. 

A Ada del Moro, una eminente oncóloga del Sloan-Kettering de Nueva York, la conoció Alex Katz en 1957 casándose con ella un año después. Desde entonces y hasta la fecha, Alex ha retratado ininterrumpidamente a su mujer en el papel de bailarina, nadadora o como modelo icónico de la elegancia y el glamour. Se estima que Ada aparece en más de trescientos lienzos aunque el propio Alex reconocía desconocer el número aproximado de los retratos hechos a Ada. De ella escribió el crítico Irving Sandler: "Ada es mujer, esposa, madre, musa, modelo, presentadora sociable, mito, icono, y la diosa de Nueva York." 

En el cuadro que hoy traemos, Ada aparece con un paraguas azul en una imagen que algunos han querido identificar con un fotograma de la pelicula de Fellini "La Dolce Vita" tal vez, por aquello de que tanto este director como Antonioni, Godard o Fassbinder eran  considerados por Alex Katz como sus directores de cine preferidos.

La imagen es un primer plano totalmente cinematográfico y bien podría ser cierto que su inspiración provenga de "La Dolce Vita" pero nada nos puede impedir pensar en "Breakfast at Tiffany’s" o en  "Les Parapluies de Cherbourg".

Ada, a través de su imagen, nos acerca a todas aquellas estrellas del maravilloso mundo del cine y podemos ver reflejadas en ella a Joan Crawford, Jeanne Moreau, Catherine Deneuve, Audrey Hepburn, Anita Ekberg o tantas otras con las que disfrutamos y a las que amamos en silencio. Aquí, el cine se convierte en pintura y la pintura nos lleva al cine. Una maravillosa simbiosis de dos artes y que nos devuelve a aquellos tiempos en que las carteleras de los cines eran unas auténticas obras de arte que colgaban gigantescas de las fachadas de los mismos como artístico reclamo para el espectador.

Este cuadro pintado en 1972 pertenece a una colección privada en Nueva York.

Si desea ver un video con una muestra de la obra de Alex Kaz pulse aquí.

domingo, 16 de octubre de 2011

La tailleuse de soupe - Francois-Emile Barraud


Francois - Emile Barraud (1899-1934) fue un pintor suizo nacido en La Chaux-de-Fonds de padres relojeros siendo el mayor de cuatro hermanos, todos ellos artistas.

Después de estudiar Bellas Artes en La Chaux-de-Fonds participó con gran éxito en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Basilea lo que le animaría a marchar en 1922 a Reims (Francia) y posteriormente a París donde trabajaría como artista y como artesano. Allí conocería a su futura mujer, Marie, una francesa con la que casaría en 1924 y que sería su modelo en gran parte de su obra.

Estudioso de la pintura en el Louvre, formaría también parte del movimiento Neue Sachlichkeit (La gran Objetividad), movimiento nacido en Alemania como rechazo al expresionismo y del que algunos de su principales representantes han desfilado por este blog (Christian Schad, Georg Scholz, Otto Dix, Otto Griebel, etc).

Su muerte en Ginebra a los 35 años a causa de la tuberculosis que arrastraba desde hacía años, malogró la carrera de este gran pintor del que se conoce muy poca obra y la que se conoce está en manos de coleccionistas privados o en los almacenes de algunos grandes museos.

En este cuadro, pintado en 1933, solo un año antes de su muerte, titulado "La tailleuse de la soupe" y que algunos maltraducen al español como "La sopa de la costurera" o "La costurera de la sopa" olvidando el verbo "tailler" (cortar, tallar), Barraud nos muestra a una adolescente que sentada a la mesa sobre la que humea una gran sopera, mira hacia el espectador con gesto de malhumor mientras su madre (tal vez) sentada enfrente de ella corta rebanadas de pan mientras esboza una indisimulada sonrisa.

El cuadro, tiene ese toque de misterio mezclado con la pizca de surrealismo que envuelve muchos de los cuadros de Barraud. No sabemos que ha sucedido unos momentos antes de esta escena y cuál ha sido el motivo para que la niña-adolescente, tocada con su gran lazo naranja, evite observar el casi descuartizamiento de la hogaza que la madre lleva a cabo llenando sus platos de finas rebanadas sobre las que verterá la caliente sopa dentro de unos instantes.

La modelo que hace de madre aparece en varios de los cuadros de Barraud y es tal vez Marie, su mujer, y con la que él se autorretratará en muchas escenas en las que se le puede ver pintando un desnudo ante su mirada aprobatoria o contemplando unos sellos mientras ella le acaricia el pelo.

De la adolescente no sabemos nada. Su mirada nos recuerda a las de esas adolescentes asomando a la pubertad pintadas por el francés Balthus y que ya se podían ver en la "Gallerie Pierre" de Paris ese año de 1934, el mismo año en que Barraud fallecía demasiado joven.

Parte de su obra más conocida se puede ver en este video.

jueves, 6 de octubre de 2011

Travesuras de una modelo - Raimundo de Madrazo



Yo no sé si la pasión que todo artista debe sentir por su musa o modelo permitirá que esta pueda jugar con las cosas de comer. Creo que no. Una cosa es amar y otra es que te destrocen tu trabajo aunque sea por una pequeña travesura invadiendo tu personal mundo creativo.

Por eso, creo que el pintor Raimundo de Madrazo inventa esta escena, en la que una joven modelo aprovecha la ausencia del pintor para pintar un monigote en el iniciado lienzo del artista, con el fin de generar una tremenda ansiedad en el espectador. Una ansiedad que se siente al observar el terrible desastre que está organizando esta mujer y cuyas consecuencias para ella pueden ser imprevisibles.

Esta ansiedad es la que conseguirá que la imagen quede en nuestra retina y que nunca olvidemos su cara, su travesura y sobre todo el lienzo.

Ella es Aline Masson, la que sería modelo preferida de Madrazo así como su amante durante un periodo importante de su vida.

Aline Masson era una parisina, hija del conserje del palacio del marqués de Casa Riera en París, propietario también este último, de un palacio en Madrid situado al lado del actual Circulo de Bellas Artes y en el que nunca llegaría a habitar - según relata Pedro Repide - ya que siempre vivió en París.

Las relaciones de Raimundo de Madrazo, como retratista de la alta burguesía parisina de finales de siglo, le llevarían a conocer a esta bella mujer a través de sus visitas a la casa del marqués quedando prendado de su belleza lo que le haría contratar a Aline como modelo, una modelo que figurará en una parte destacada de su obra.

Raimundo de Madrazo retratará a Aline Masson en multiples escenas y con diferentes atuendos. Vestida integramente de azul, disfrazada de carnaval, con mantilla blanca, leyendo cartas de amor, tomando un chocolate caliente, vestida de novia, sosteniendo un sombrero, reclinada en un sofá y así en decenas de cuadros destacando en todos ellos sus gruesos y sensuales labios e imprimiéndola siempre un aire hispano-andaluz a pesar de su origen parisino.

Raimundo de Madrazo, pintor del realismo burgués, hijo y nieto de la saga de los Madrazo y cuñado de Mariano Fortuny, nació en Roma en 1841 desarrollando prácticamente toda su actividad artistica en París donde murió en 1920.

Su obra, muy apreciada durante su gestación y comprada por clientes europeos y americanos, está desperdigada por el mundo.

A Aline Masson la podemos ver en dos obras que posee el Museo del Prado, "Aline con mantilla blanca" y "Retrato de Aline Masson" y en esta que hoy hemos traído a este blog y que se encuentra en el Museo Carmen Thyssen Málaga como parte del depósito de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Un agradable video sobre las mujeres en la obra de Raimundo de Madrazo se puede ver pulsando aquí

martes, 27 de septiembre de 2011

Acts of Mercy; Orphans II - Frederick Cayley Robinson


Frederick Cayley Robinson (1862-1927) fue un pintor inglés nacido en el distrito de Brentford, (Londres), enclave perteneciente a lo que antes era el antiguo condado de Middlesex.

Su obra, no demasiado conocida, recoge influencias de Fra Angélico, Puvis de Chavannes y principalmente de la Hermandad Prerrafaelita a través del pintor Edward Burne-Jones. Sus primeras obras estuvieron dedicadas al mar y a la luz de las zonas costeras y fueron pintadas en un barco en el que estuvo viviendo y navegando a finales de la década de 1880. Se movería después por Europa, estudiando durante tres años en París y después en Florencia y Cornualles para establecerse finalmente en Londres donde pasaría a formar parte de la Real Sociedad de Artistas Británicos y del nuevo Club Inglés de Arte en 1912. La pintura de Frederick Cayley lleva una fuerte carga simbolista, incluidas sus obras dedicadas al mar y se le ha llegado a considerar como uno de los primeros padres del realismo inglés.

El cuadro que hoy traemos a este blog fue pintado por Cayley para decorar el viejo Hospital de Middlesex (Londres) junto con otros tres grandes cuadros comisionados todos ellos en 1910 por Sir Edmund Davis, un rico australiano asentado en Londres, dueño de una serie de compañias mineras establecidas en medio mundo, coleccionista enamorado de los prerrafelitas y un mecenas de los pintores ingleses de principios del siglo XX.

El viejo Hospital de Middlesex (Londres) se construyó en 1745 con el fin de prestar tratamiento médico a los pobres a través de fondos de suscripciones públicas y al que más tarde se le añadiría un ala para maternidad, funcionando posteriormente también como lugar de cobertura hospitalaria a pacientes huérfanos. Más recientemente se convertiría en hospital-centro de enseñanza médica universitaria.

Los cuatro cuadros pintados por Frederic Cayley, dos con motivos referentes a la orfandad y otros dos en los que se toca el tema de la atención a los heridos en la 1ª Guerra Mundial, se colgaron hacia 1915 en las paredes de este hospital, justo en el vestíbulo del mismo, quedando como un símbolo y homenaje a las personas e instituciones que a través de su desinteresada aportación y trabajo ayudaban a todos esos seres dolientes o afligidos que Cayley retrata en estos cuadros.

Este "Orphans II" es un cuadro en el que se refleja la tremenda soledad y la tristeza de un grupo de niñas huérfanas, tal vez acogidas en uno de estos centros, mientras reciben su diario desayuno.

La mirada de una de ellas hacia el espectador parece romper la sensación de incomunicación que existe en el grupo, e intenta trasmitir a través de la seriedad de su rostro el vacío que inunda el que debería ser su bello mundo de la adolescencia. La lámpara, tal vez innecesaria a juzgar por la luz que comienza a colarse por el pequeño ventanal, pone ese toque de misterio y de dramatismo casi teatral al que tan aficionados eran los prerafaelitas.

El Hospital de Middlesex sufrió una serie de reformas y restructuraciones cerrándose en diciembre de 2005. El edificio principal fue demolido en la primavera de 2008. Antes de la demolición del hospital, este cuadro y el "Orphan I" fueron comprados por la Wellcome Trust - fundación destinada a la investigación biomédica - colocándolos en la entrada de su Wellcome Library que es parte de la Wellcome Collection en Euston Road, junto al University College Hospital.

En octubre del año pasado, este lienzo y sus tres compañeros, fueron prestados a la National Gallery para una exposición que tuvo gran éxito al recordar a este gran pintor inglés, poco menos que desaparecido, y a todos los que contribuyeron de alguna manera en aquellas maravillosas Obras de Caridad.

Se puede ver un magnífico video relativo a esta exposición en la página de la BBC pulsando aquí



viernes, 23 de septiembre de 2011

D'où venons-nous ? Que sommes-nous ? Où allons-nous ? - Paul Gauguin


El pasado 15 de junio el eminente físico John Ellis, uno de los sabios que trabajan en el CERN de Ginebra, en el Gran Colisionador de Hadrones a la búsqueda de nuestros orígenes, impartía en Grenoble una magnifica conferencia (ver vídeo) con el título "Un universo de partículas: Respuesta a las preguntas de Gauguin"

Han pasado más de cien años desde que Paul Gauguin plantease sus preguntas: ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿A dónde vamos? pero, todavía, John Ellis no puede dar respuesta a las mismas, al menos a todas. Tal vez, cuando aparezca esa llamada "Particula Divina" que se busca con ilusión en ese gigantesco acelerador de particulas de Ginebra, el ser humano tenga la respuesta a esas cuestiones que Gauguin rotulaba hace más de cien años en la esquina izquierda de este gigantesco cuadro que él mismo consideró como su testamento artístico.

En 1895 Paul Gauguin había regresado por segunda vez a Papeete, la capital de Tahití, después de haber pasado una temporada en París y de hacer una visita en Copenhague a su primera mujer la danesa Mette Sophie para iniciar los trámites de separación. Su salud era cada vez más delicada resintiéndose de una fractura mal curada producida el año anterior durante una pelea en un bar de Concarneau, de una enfermedad de la piel, de problemas cardiovasculares y de una sífilis contraída poco antes de volver a la Polinesia. A sus dolencias había que unir la mala situación económica en la que se encontraba debido al fracaso de las ventas de su pintura por lo que, la llegada en la primavera de 1897 de la noticia de la muerte de su hija de 21 años, Aline, le llevó primero a la depresión y después a la desesperación llegando a afirmar: "Mi hija ha muerto. Ya no quiero a Dios."

Inicia en diciembre de ese mismo año y sumergido en esa tremenda desesperación, el que quiere que sea su testamento artístico antes de suicidarse, decisión que ha tomado y que confesará meses después en una carta dirigida a su amigo Daniel de Monfreid. En esa misma carta, el describe este cuadro y el significado de los personajes y elementos que integran el mismo y que personifican la vida, el drama, las dudas existenciales y tal vez la esperanza de un más allá, cuestiones que acosan en aquellos momentos de forma brutal a Gauguin.

Según Gauguin, y de acuerdo a lo que también le explica en 1901 a Charles Morice - uno de sus primeros biógrafos - sobre la génesis de su cuadro, este debe leerse de derechas a izquierda pues de esa forma está representada la evolución de la vida: "....la composition qui se lit de droite à gauche, de la naissance à la mort."

Así, en el extremo derecho, un niño recién nacido duerme al lado de tres jóvenes indígenas simbolizando el origen del ser humano y la etapa de la juventud. A sus espaldas, dos misteriosos personajes vestidos de color púrpura y situados detrás del arbol de la ciencia - según indica el propio Gauguin- parecen conversar, tal vez, sobre los misterios de la vida mientras cerca de ellos, una mujer sentada levanta un brazo y les observa tal vez sorprendida al ver a esos extraños personajes deliberando sobre sus propios destinos y poniendo una nota de preocupación en el entorno paradisíaco.

En el centro del cuadro una figura andrógina - ¿Quienes somos? - coge un fruto del arbol de la ciencia, simbolo del pecado original y del mundo de los adultos. Sentado en el suelo y rodeado de gatos y de una cabra un niño come otro fruto.

Cerrando el ciclo de la vida y de la muerte una vieja, casi una momia, parece taparse los oídos para no escuchar ya la tentación al pecado proveniente de las vanas palabras del pájaro blanco situado a su lado: "Junto a la muerte de una vieja, un pájaro extraño y estúpido lleva todo a su final". Es la muerte pero también el renacer pues la mujer situada al lado de la vieja y apoyada en un brazo es Vairaumati, la que según la leyenda mahorie engendró al primero de los "arioi", una sociedad privilegiada dedicada al amor y a la guerra que luego sería divinizada. 

Dominando el paisaje idílico al fondo del cual se divisa el mar, el ídolo - el simbolo del Creador o del Más Alla - contempla el ciclo desde su pedestal añadiendo al cuadro ese sentimiento religioso de Gauguin que le inducirá a colocar en sus obras a muchos de los dioses de la cultura mahorie, como hace con la diosa Hina, la diosa de la luna y a la que representará en sus cuadros "Mata Mua", "Hina Maruru" y "Mahana no Atua", con Oro el dios del sol y con Tangaroa, el Creador.

Gauguin pintó febrilmente este cuadro durante diciembre de 1897 y enero de 1898 y una vez terminado intentó suicidarse como se había propuesto antes de comenzar su obra: "J'y ai mis là, avant de mourir, toute mon énergie, une telle passion douloureuse dans des circonstances terrible et une vision tellement nette, sans correction, que le hâtif disparaît et que la vie surgit". Una alta dosis del mismo medicamento que el usaba para sus problemas de piel será la que ingerirá con el fin de matarse, pero, será su estómago el que rechace esa dosis mortal y provoque el vómito salvando a Gauguin de esa muerte deseada.

Paul Gauguin moriría unos años después, en 1903, víctima de un ataque cardíaco.

Esta obra maestra, que hace pensar a los necios y a los sabios acerca de las cuestiones fundamentales de la existencia del ser humano se conserva en el Museum of Fine Arts de Boston.

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